Setenta y dos horas para recibir una respuesta que les satisfaga, en cuanto a la construcción de nuevas casas, es el plazo que dieron los inquilinos de las residencias identificadas como 3032, 3037 y 3039 de la avenida Manuel Amador Guerrero y Justo Arosemena, al Ministerio de Vivienda (MIVI) si no procederán al cierre de la principal vía de acceso hacia la ciudad.
Los inquilinos dijeron que están cansados de vivir en condiciones infrahumanas, con el peligro de contraer ellos y sus hijos enfermedades producto del ambiente de insalubridad en que pasan los días y las noches.
Agregaron que el peligro que se cierne sobre ellos es permanente, con los balcones sin barandales y los pisos intransitables, los techos son verdaderas coladeras y se ven obligados a hacer sus necesidades fisiológicas en bolsas porque ninguno de los edificios cuenta con sanitarios ni baños para las casi 50 familias que allí residen.
Igualmente rechazaron la intención de las autoridades de vivienda que junto al gobernador de la provincia, Lis Armuelles, propusieron reparar las casas, pero uno de los inquilinos aseguró que "las estructuras no resisten, ni un trozo de madera, ni un clavo más, por el gran deterioro que presentan".
Por su parte, Augusto Guevara, director regional del MIVI, dijo a este medio que los afectados decidieron por el momento suspender el cierre de las vías adyacentes, en tanto se estudia la posibilidad de construirles al costado barracas para solucionar temporalmente el problema, lo que llevará algún tiempo.
Cabe destacar que muchos de los inquilinos prefieren que se les asignen casas en los proyectos habitacionales que desarrolla el gobierno en las afueras de la ciudad, pues así se les facilita el pago.