Provincias

Familia vive en extrema pobreza en Salineta

Aunque está enfermo y requiere de una mejor atención, diariamente sale a ganarse la vida para ayudar a su familia.


LAS NECESIDADES económicas de nuestros campesinos que se encuentran olvidados en áreas apartadas de la provincia de Coclé son una de las situaciones más preocupantes, sobre todo, si ellos están mayores y enfermos en sus humildes viviendas, que se están cayendo por el pasar del tiempo.
Anacleto Rodríguez, de 68 años de edad, vive junto a su esposa, Paula Rodríguez, desde 1988 en una humilde vivienda de barro en Salineta de Olá, la cual se encuentra a menos de una hora de la vía Panamericana por la entrada de la comunidad de Churubé y con cinco casas vecinas y distantes.
"Yo no tengo salario, no trabajo en ninguna compañía, no tengo ninguna pensión, y sólo me puedo ganar un dólar en el día, cuando alguien quiere que le ponga una cerca o desherbando cañas", precisó el señor Anacleto.
Señaló que él construyó su casa y ese mismo año cayó enfermo, a tal grado que casi pierde la vida, debido a que no podía comer nada, a pesar de que tomaba medicina, y bajó notablemente de peso.
Alegó que en sus tiempos consiguió con mucho esfuerzo el terreno donde ahora viven, ya que vivía en el cerro Muela, en una casita de hojas de lata y zinc, trabajando la tierra como todo campesino, junto a su familia, para subsistir.
En estos tiempos, continúa trabajando la tierra para ganarse por lo menos un dólar diario para comer y enviar a su nieto al colegio Mariano Prado en Natá todos los días, a quien han criado desde que tenía unos meses de nacido, ahora ya cuenta con 17 años.
El señor Anacleto señaló que está muy interesado en que su nieto sea alguien en la vida, y es por eso que se desvive para pagarle un colegial que lo lleva a la escuela, pues se encuentra un poco distante.
Alegó que su preocupación es recoger el dinero para pagar las necesidades de su nieto, quien quiere estudiar medicina.
Aseveró que a su nieto le va bien en la escuela y no ha fracasado, ni rehabilitado desde que inició sus estudios.
Anacleto mencionó que uno de los motivos principales por lo que se mudaron de Cerro Muela fue porque, cuando se enfermaban, corrían el riesgo de morir, por la distancia en llegar al centro más cercano.
"Nos venimos para acá porque con un enfermo en hamaca desde el cerro Muela se gasta un buen dinero, y nosotros a veces no tenemos ni para comer", dijo.
Alegó que. desde hace seis años perdió, la vista en uno de sus ojos, por un chuzo que se le metió cuando estaba trabajando en el monte, pero a pesar de esto continúa realizando sus labores diarias.
Las personas algunas veces ayudan al señor Anacleto, esposa y nieto, pero la realidad es que siempre han llevado una vida de mucho sacrificio.
Ahora solo esperan que alguien los ayude, pues enfermo no es mucho lo que puede ofrecerle a su esposa y a su nieto, quien anhela llegar a ser un gran doctor.


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229941
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América