Un comandante de las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) negó ayer que exista un acuerdo con el gobierno del presidente Andrés Pastrana para designar una subcomisión que reciba quejas y denuncias sobre la zona desmilitarizada.
La posición de las FARC pareció mantener el estancamiento en que se encuentran los diálogos desde julio, debido a desacuerdos sobre la supervisión de la llamada "zona de distensión", o los 42.000 kilómetros cuadrados al sur del país que Pastrana desmilitarizó en noviembre a pedido de los rebeldes para iniciar conversaciones.
"No existe ninguna comisión, se venían era barajando distintas opciones, propuestas que tenía el gobierno", dijo ayer a la cadena radial Caracol el comandante Raúl Reyes, uno de los siete miembros de la dirección del grupo insurgente.
"Las conversaciones se pueden llevar a cabo en cualquier momento una vez el gobierno decida instalarse sin las comisiones, sin las subcomisiones que han venido proponiendo", afirmó Reyes a la emisora.
"Las FARC ya hecho público su punto de vista de no aceptar ninguna comisión o subcomisión, sin renunciar, desde luego, en ningún momento a la búsqueda de la paz y a la disposición de instalar la mesa", agregó.
El sábado el comandante rebelde ya había declarado a un noticiero de televisión que "Ni comisión, ni subcomisión, sobre eso no hay acuerdo".
Reyes además dio la bienvenida a una iniciativa formulada por el ex presidente Alfonso López en torno a la conveniencia de otorgar a las guerrillas una suerte de estatus de "beligerancia restringida".
Las afirmaciones de Reyes sobre la subcomisión contradicen al anuncio formulado el 28 de septiembre por el alto comisionado para la paz, Víctor Ricardo, en torno a un acuerdo de las partes de integrar el grupo y reunirse para fijar la fecha del reinicio de negociaciones, acto que se estimaba sería en los primeros días de octubre.
Pero hasta ahora no hay pronunciamientos de las partes sobre su reunión o el inicio de las negociaciones.
La instalación de la mesa estaba inicialmente prevista para julio. No obstante, el acto fue pospuesto varias veces ante divergencias sobre el papel y los integrantes de una comisión internacional que, mientras el gobierno estimaba debía vigilar el funcionamiento de la zona de distensión, las FARC aseguraban que debía ser una instancia sólo para verificar futuros acuerdos.
Ante el estancamiento de los diálogos, el gobierno en septiembre cedió en su posición y en cambio de buscar una comisión internacional habló de una subcomisión integrada tanto por negociadores oficiales como de las FARC. Hasta la negativa de Reyes, los rebeldes no se habían pronunciado sobre esa nueva instancia.