La presidenta de la República, Mireya Moscoso, inaugurará hoy la tradicional Feria de la Naranja de Churuquita Grande, en Penonomé, que se caracteriza por la variedad de cítricos y curiosos ranchos confeccionados por los campesinos, los cuales atraen a visitantes y compradores.
El evento ferial está listo para ser inaugurado por la Mandataria, en horas de la tarde, tal como lo ha hecho en los cuatro últimos años.
En esta versión participarán más de 35 comunidades rurales de toda el área norte de Penonomé y más de 20 entidades de Gobierno y estamentos de seguridad.
Al confirmar su participación en la feria, la jefa del Ejecutivo señaló, "yo siempre he venido aunque no fuera Presidenta, y ahora como mandataria lo hago con gusto, aunque sea mi último año. Siempre vendré a este gran evento de los campesinos".
Moscoso destacó que en esta feria se puede ver el esfuerzo de los campesinos para vender sus productos, "por ello cada vez que voy les compro todo lo que ellos cosechan y venden a buenos precios".
Por su parte, Fidel Carrión, presidente del Patronato de la Feria de la Naranja, aseguró que esperan que los ingresos superen más del medio millón de balboas, para beneficio de las comunidades rurales del norte de Penonomé y del resto de los participantes.
En la realización de esta feria, que este año alcanza la número 24, se ha invertido más de 17 mil balboas, para presentar en cuatro días las mejores cosechas de cítricos y productos de la región, detalló Carrión.
Explicó que las comunidades que participan tienen la oportunidad de obtener el primer premio al mejor rancho, cuya evaluación realizará un jurado y premiarán con 400 balboas.
También mencionó que habrá otras premiaciones y que a cada comunidad participante se le entregará una pequeña bonificación, para motivarlos a que continúen participando.
De acuerdo con el presidente del Patronato de la Feria de la Naranja, se espera que este año se exponga a la venta una gran cantidad de cítricos para satisfacer la demanda de los visitantes, quienes acuden cada año aprovechando los buenos precios y de paso apreciar el trabajo de los campesinos que se preparan por meses en la confección de los ranchos.