A pesar de los esfuerzos, la producción de naranjas y de otros cítricos disminuyó este año, aseguran los campesinos, lo que los ha obligado a ofrecer el ciento de naranjas a tres balboas.
Según los campesinos, siempre hay un año bueno y un año malo en la producción de naranjas "y este es el malo", sumado a las plagas e insectos que están acabando con los árboles viejos y hay que esperar a que descansen.
Pero Inés González. de la comunidad de El Águila, asegura que el mayor problema que enfrentan es el mal estado de los caminos que impide que trasladen sus productos a la venta y por ello, aunque tengan buena producción, si no hay transporte se pierde el fruto.
Una de las características de la feria de la Naranja es precisamente el concurso de ranchos, cada grupo le da un diseño diferente y lo adornan con frutas, legumbres y verduras para llevarse el premio de 400 balboas.
Hay un segundo y tercer lugar de 300 y 200 balboas y para el resto un incentivo de 100 balboas por participar y para motivar a los campesinos que participan en la feria y logran vender sus productos.
Este año se pueden observar desde cangrejos, tortugas de ranchos, hasta casas con balcones al estilo playero y un rancho con techo de naranjas y toronjas que dan muestra del producto que existe en la región y que caracteriza precisamente la feria de la naranja.
La comunidad de El Cocal tomó dos semanas para confeccionar el diseño de cangrejo y darle forma a su rancho, conformado por fibra de palma y bejucos.