Inmensas llamas terminaron con el viejo inmueble condenado que fue desplomándose por el calor, mientras las unidades del Cuerpo de Bombero de Colón luchaban por controlarlo.
El siniestro se inició aproximadamente a las 12: 18 de la madrugada de ayer lunes.
La desesperación y la histeria se apoderaron de los ocupantes y de los vecinos que hicieron todo lo posible por salvar sus pertenencias, pero el esfuerzo fue inútil.
Las unidades del Cuerpo de Bomberos de Colón realizaron un intenso trabajo a pesar del fuerte calor y de llamas que alcanzaron varios metros de altura dejando ver una inmensa columna de humo a varios kilómetros de la ciudad.
Los que observaban la escena del desastre escucharon una explosión antes de desplomarse parte del edificio.
En menos de una hora esta vieja estructura quedó convertida en escombros y cenizas. Hoy sus antiguos ocupantes contemplaban con tristeza cómo todo su esfuerzo quedó en ruinas.
En tanto, Gabriel Caballero, director regional del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) en Colón, indicó que los bomberos actuaron rápido y eso evitó la propagación del siniestro.
Algunos habitantes de los edificios vecinos sacaron algunas de sus pertenencias por el temor a que se incendiaran sus viviendas. Se informó que la casa 7037 resultó afectada por el agua.
Los camisas rojas de Colón recibieron el apoyo de otros cuarteles cercanos por la magnitud del siniestro y el temor a que se propagara.
Por su parte, Cándido Pacheco, director regional del Ministerio de la Vivienda, informó que las trabajadores sociales de la entidad evaluaban la situación de los damnificados. Mientras que las familias afectadas por el fuego eran rehubicadas en la pensión Kinstong.
El comandante jefe de los bomberos, Felipe Fung Soto, informó que como siempre confrontaron la baja presión del agua, que fue uno de los problemas que los hizo redoblar los esfuerzos con los cuarteles.