Un marcado deterioro de los ríos y quebradas es el resultados de una ganadería y agricultura de subsistencia que se desarrolla en la actualidad en la Costa Arriba de la provincia de Colón.
A esta conclusión llegaron las estudiantes Ingrid Marciaga y Luz de María Ramírez, de la Escuela de Agricultura de Zamora de la República de Honduras, luego de un estudio científico desarrollado en esta zona, poblada de ganadería y de fincas agrícolas.
Ambas investigadoras señalan que contaron con el apoyo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
Basado en lo anterior, el estudio denominado, “La actividad agropecuaria en la Costa Arriba de Colón: importancia y sus efectos en el ambiente”, se revela que -por ejemplo- el sector pecuario evolucionó con la aparición de nuevas tecnologías y prácticas de agricultura sostenible, que han ayudado en la eficiencia de este sector.
Sin embargo, apuntan las investigadoras hondureñas, que no todos los productores tienen la facilidad de implementar estas prácticas, puesto que los campesinos están dedicados a una actividad pecuaria de subsistencia y no comercial.
El resultado de la agricultura de “tradición”, usada por nuestros campesinos, no comparte una ideología ambiental y mucho menos de conservación, sino que está dirigida solo a la producción sin ningún tipo de regeneración.
Daños.
Este deterioro se puede observar en los ríos, estuarios, mares, con el incremento de la sedimentación, que repercute en los arrecifes de coral y en los bajos niveles de calidad de agua producidos por el sobrepastoreo, mala aplicación de agroquímicos, erosión del suelo y arrastre de contaminantes orgánicos e inorgánicos hacia los cuerpos de agua.
De acuerdo con Yiriana Romero, Licenciada en Turismo Geográfico Ecológico, de la Universidad de Panamá, la Costa Arriba de Colón es un atractivo turístico que por su alta belleza paisajística en biodiversidad boscosa y arrecifes coralinos se ha convertido en un sitio que ante los ojos del mundo se promueve y vende solo.
Ganadería.
Con la llegada de los campesinos, a mediados de la década del 60 (en su mayoría procedentes de las provincias centrales del país), comienzan a tomar auge la agricultura y la ganadería extensiva en Colón, las cuales se practican hasta nuestros días en la Costa Arriba, y han ido poco a poco modificando sus paisajes de bosques a potreros.
Esta situación de alarma ha llamado la atención del Departamento Científico del Laboratorio Marino de Punta Galeta del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y también del Departamento de Desarrollo Socioeconómico y Ambiente de la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano de Honduras, (una de las escuelas agrícolas de mayor prestigio en toda América).
La ganadería extensiva se caracteriza por tumbar y quemar grandes hectáreas de bosque, para “limpiar” el área y dejar terrenos planos. Después, el área se utiliza comúnmente para sembrar algún cultivo. Pero las parcelas desmontadas para cultivar pueden ser utilizadas sólo por un año, ya que la tierra pierde rápidamente su fertilidad.
De seguir dándose la ganadería extensiva de manera inadecuada y con gran impacto ambiental, el costo que adeudará la Costa Arriba de Colón por la pérdida de sus paisajes, y por ende del turismo, será simplemente impagable.