Provincias

Ganó una batalla a la muerte


Boris Ricardo Chavarría Olaya era un niño, que aunque nunca pudo oír y pronunciar una palabra, siempre se caracterizó por mantener una conducta normal.
La vida del infante sordomudo residente en la comunidad de Manaca Norte, cambió brusca y repentinamente a la edad de siete años, cuando la máquina del antiguo tren de la empresa bananera Chiriquí Land Company (CLC), hoy Puerto Armuelles Fruit Company (PAFC), pasó por encima de sus piernas y se las mutiló brutalmente.
Según cuenta su primo y acompañante José Manuel Rodríguez, un día el inquieto pequeño se distrajo jugando con chapitas en medio de la línea por donde anteriormente transitaba el ferrocarril, cuando de repente, se escuchó un llanto ensordecedor.
Los conductores no pudieron frenar a tiempo la inmensa locomotora y Boris, había quedado con sus "piernitas" por un lado y su cuerpo por otro.
Lo sucedido en Finca Malagueto fue impresionante, porque por un milagro divino el muchacho resistió y le ganó la batalla a la muerte. El infante tuvo que ser intervenido quirúrgicamente con carácter de urgencia, para lo cual el galeno se vio obligado a amputarle ambas piernas.
Hoy, Boris es un joven discapacitado de 28 años de edad, que aunque padece dificultades para oír y hablar, trata de ganarse la vida de manera honrada.
Indudablemente, él significa para sus padres y la sociedad panameña en general, un vivo ejemplo de lucha, tenacidad y dedicación.
Pese a no contar con sus piernas, Boris se levanta muy temprano en la mañana, y después de desayunar se dispone a trabajar en su improvisado taller, a un costado de la casa, donde confecciona floreros, antenas y jaboneros, los cuales vende posteriormente en las comunidades aledañas.
Para elaborar los objetos, el joven utiliza alambres que consigue en algunas instituciones; sin embargo, en ocasiones le resulta difícil obtenerlos, porque no todo el tiempo están anuentes a cooperar con él.
Resulta increíble, pero el dinámico Boris se las ingenia para colocar los artículos que fabrica a un lado de la bicicleta y con parte de su cuerpo apoyado en un pedal, utiliza su mano izquierda para controlar el transporte, y la mano derecha, la cual cubre con un guante de jardinería, se impulsa a una velocidad impresionante.
En su humilde bicicleta, el mozo sale de su vivienda y recorre el norte, centro y sur de Manaca, El Palmar, Los Olivos y las diversas barriadas de Puerto Armuelles, para poder vender la mercancía que le permitirá llevar el sustento a su hogar.
De esta manera, el muchacho vende sus productos y a la vez, invierte parte del dinero que gana en más herramientas y el resto, para comprarse sus artículos de uso personal.
En un principio, Boris no podía conducir la bicicleta, pero gracias a su espíritu emprendedor y la fuerza de voluntad para luchar en la vida, un gran día aprendió a valerse por sí mismo, porque su principal meta siempre ha sido ser una persona independiente.
Tal es su deseo de no representar una carga para nadie, que Boris en ocasiones también cocina sus alimentos o bien calienta la comida que horas antes fue hecha por su madre.
Rodeado de mucha pobreza, con una camiseta y un pantalón viejo, pero con muchos deseos de superarse y ser alguien en la vida, dejamos a Boris, un joven que hoy necesita de la ayuda generosa que pueda brindarle cualquier ciudadano.
Por ahora, el objetivo que se ha propuesto alcanzar, es construir un taller propio, donde pueda trabajar y guardar las herramientas. El joven está solicitando a los empresarios, autoridades gubernamentales y ciudadanía en general, su contribución.


fecha edicion
old id
68794
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América