El Gimnasio Régulo Sánchez se ha convertido en un depósito de chatarras y centro de consumo de bebidas alcohólicas, en perjuicio de la juventud deportiva del distrito de Arraiján.
Los moradores han formulado innumerables críticas en contra de la administración alcaldicia de Arraiján, por permitir esta anomalía.
Los afectados señalan que las instalaciones son utilizadas, incluso, para oficinas municipales, menos promover el deporte.