P. Oeste. Mientras muchos panameños disfrutan el jolgorio y la farsa de la celebración de estos cuatros días de Carnaval, con murgas, comparsas y culecos, otros padecen por el deficiente servicio de agua potable.
Esta cara de la realidad la viven más de un centenar de familias de la barriada Los Angeles, en las áreas revertidas de Arraiján, quienes a diario reciben un servicio de agua potable de mala calidad.
La presidenta de la junta local, Iris Burker de Acosta, clama por una mejor calidad de vida para los lugareños de Los Ángeles, sobre todo un óptimo y eficiente servicio público imprescindible como es el agua potable.
El sistema de abastecimiento rudimentario de turbina les proporciona el preciado líquido, pero salobre, con limo y toda clase de desperdicios, cuando paradójicamente el agua debería ser incolora e inodora.
“Cuando almacenamos un tanque de agua, al día siguiente la parede del recipiente está babosa y limosa, porque al extraerla del sistema rudimentario de la turbina emana olores nauseabundos, por lo que realmente no se puede consumir el preciado líquido”, dijo con preocupación Burquer.
Recordó que desde el año pasado sufren con este problema y “los funcionarios del IDAAN anteriormente purificaban el agua con una tableta, sustancia que mejoraba la calidad del preciado líquido, pero hasta la fecha no se han visto más por la comunidad”.
Según la dirigente comunitaria, están obligados a usar colador para filtrar el agua, como si estuvieran haciendo arroz con piña, y así sacarle todo estos desperdicios y sedimentación que se extrae desde la fuente de abastecimiento.
Además, el suministro se les suspende periódicamente.