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Hambruna en bananeras

Las familias de los bananeros se sienten engañadas, porque no le han dado una respuesta.


Mientras se revolvía el asunto relacionado con los 150 trabajadores, Margarita Araúz sólo piensa en como alimentar a sus siete hijos que están en la casa.
Ella es la única mujer que labora en la finca bananera independiente de Balsa.
Con una voz entrecortada se siente angustiada, porque en su hogar no tiene algo para comer, lo único que abunda es el guineo.
Esta fruta les está salvando de una hambruna que no tarda en llegar, si las cosas continúan como están.
Los trabajadores afligidos en la empacadora, sostienen que el problema ocurre cada tarde cuando regresan a la casa y vuelven con las manos vacías. Sabiendo que sus hijos están pasando serias necesidades.
El crédito de las tiendas les fue suspendido, porque no tienen recursos para cancelarlos.
La única esperanza es que el Gobierno vuelva su mirada y medie en este problema social, que según los trabajadores cada día comienza a deteriorarse.
Nicolás Valdés, un poco enojado por las necesidades que pasan en su hogar, cuestionó el hecho que con B/. 40.00 por semana no pueden alimentar a cinco hijos y a su esposa. Mientras que sólo les entregaron una boleta para cobrar y el dinero nunca llegó.
Muy preocupado, Valdés dijo que sus cinco hijos están en el colegio y tres se le gradúan; ahora no tiene dinero ni siquiera para que vayan ese día a recibir su diploma de sexto año y tercer año.
Los trabajadores comenzaron a venderle la fruta a los camiones, que luego las ofrecen en el mercado nacional y sacar algunos recursos para hacer una olla común.
Rodolfo Miranda, agregó que sus hijos están cansados de comer guineo. Lleva tres años sin poder cobrar vacaciones y le deben el décimo tercer mes.
La mayor preocupación para Greti Quintero es la pregunta de sus hijos que si van a tener juguetes para Navidad.
Las condiciones son precarias y espera que le den una solución lo más pronto posible a este problema.
"Pedimos al presidente Martín Torrijos que nos ayude, porque hay muchas familias que pasamos el día de la madre sin que poner en la mesa", afirmó.
"Habíamos hechos tanto planes con el décimo y todavía no vemos humo blanco", concluyó.
Balsa es la octava finca de las bananeras independientes que está por colapsar.
En el año 2000 cerraron las fincas Santa Elena, Santa Ana, Santa Rosalía y Santa Lucía.
En el 2004 cerraron sus puertas Santa Librada, Santa Teresa y Santa Rita.
Cerca de mil 160 trabajadores han quedado desempleados.


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260354
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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