El problema del desbordamiento de heces en residencias cercanas a cárcel pública de La Chorrera, data desde hace 10 años.
Este miércoles las heces fecales de la cárcel de La Chorrera inundaron la casa de la familia Esturaín, que ante la falta de agua, tuvieron que pedir ayuda a los bomberos para lavar su casa.
Este engorroso incidente, se registró a eso de las 2: 00 de la tarde del miércoles, cuando la doméstica de la familia Esturaín se percató que las aguas negras del penal, se estaban filtrando por la residencia de sus patrones.
Inmediatamente, la familia Esturaín dio aviso al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).El personal asistiò a la cárcel, en donde procedió a meter la cinta para destapar las viejas cañerías.
Esto provocó que la situación en casa de Los Esturaían se empeorara, "oímos como una explosión y en cuestión de minutos, mi casa estaba inundada en excremento, tuvimos que romper las tuberías para que la porquería saliera", dijo Iris de Esturaín.
Según la afectada, aunque esta situación se viene dando desde hace años, ésta vez fue peor que todas las veces anteriores, porque ahora el excremento llegó hasta un local comercial de su propiedad, a un depósito , se derramó la tasa del inodoro y el lavamanos.
La situación se tornó más crítica, debido a que en esta área casi nunca les llega el agua, por lo que tuvieron que pedir ayuda de los bomberos que acudieron al lugar con un carro bomba, el cual les permitió lavar la casa hasta casi llegada la madrugada.
Frustrada, por lo acontecido, la señora Esturaín, dijo que ya ella no sabe, qué hacer, porque este problema lo conocen todas las autoridades de la Policía Nacional y nunca se han interesado en buscarle una solución.
Este problema, también afectó otra casa colindante con la cárcel, familiar de Los Esturaín, que en horas de la mañana de ayer, al parecer cuando los internos volvieron a usar los sanitarios, provocó que su residencia también se inundara.
Heces de cárcel en La Chorrera inundan casa
No sólo tienen que ver y oír obscenidades de los reos, ahora sus casas se están inundando de excremento.