Se tomaba unos tragos con un amigo y de igual forma esperaba la llegada de su amada esposa, pero la vida lo llevó a ser uno de los protagonistas de un hecho similar a los que regularmente presenta Hollywood: El robo a un reconocido banco.
El objetivo de un grupo de asaltantes era la sucursal de Banistmo en La Chorrera, que se encuentra ubicada a un lado de su residencia. Allí dos sujetos entraron con arma en mano y los amordazaron. Antes de ello habían matado al perro de la casa, aparentemente con veneno.
Todo inició a las siete de la noche del jueves, cuando Anastasio De León e Igory Ávila se tomaban unos tragos y veían la televisión.
Un sujeto blanco y de baja estatura que había llegado a la zapatería ubicada a un lado de la casa, junto a otro de tez morena, sacó un arma de fuego mientras su compañero los empujaba al interior de la vivienda.
De León dijo haber buscado refugio en el baño, aunque fue obligado a salir, luego que uno de los sujetos gritara "sal o lo quemo", refiriéndose a Ávila.
Según Ávila, ambos fueron esposados con las manos a la espalda y amordazados. Luego los sujetos esperaron a que llegara la esposa de De León, a quien metieron en una habitación después de atarla y taparle la boca.
Sobándose las muñecas, luego de estar esposado por más de diez horas, Ávila manifestó que fuera de la casa se estacionó un vehículo y se escuchó el sonido de herramientas y tanques de oxígeno.
Añadió que se dio cuenta que la intención era usar la casa para entrar a la sucursal de Banistmo.
Precisó que los sujetos trabajaron toda la noche dentro del banco y se marcharon a las 4: 45 de la madrugada.
Después que la esposa de De León pudo desatarse y salir a pedir ayuda, llegaron las unidades de la Policía Nacional, quienes acordonaron el lugar.
Dentro del banco se encontraron dos tanques de acetileno de diferente tamaño, además de dos patas de cabra, un mazo, un par de lentes transparentes y ropa de color negro.
A los delincuentes les interesaba la caja fuerte en donde caían las bolsas de los depósitos nocturnos, la que abrieron cortando con soplete la cerradura de combinación.
Al parecer los delincuentes entraron por uno de los ductos del aire acondicionado para llegar al interior del banco, en donde rompieron una de las paredes construidas con gypsum.
Para protegerse, desconectaron las cámaras de vídeo ubicadas dentro del banco y el sistema de alarma frontal, además de llevarse el disco duro de la computadora que funciona con las cámaras de vídeo.
El guardia de seguridad del banco sólo permanece hasta las diez de la noche, hora en que se retira.
Los asaltabancos pudieron, según un cálculo preliminar, llevarse más de cien mil balboas.
La Policía Nacional realizó un operativo de búsqueda en los multifamiliares de la barriada San Antonio, luego que una llamada alertara de que uno de los sujetos se escondía allí.
Se logró la detención de varias personas para investigación.