Según el diagnóstico de los expertos en ambiente, la furia de la naturaleza que en esta ocasión no cobró vidas humanas, se debió sobre todo a tres causas fundamentales: los torrenciales aguaceros que se prolongaron por más de cinco horas; la incidencia de la marea de 18 pies de alto que se inició a las 8:30 a.m. y tuvo su máximo nivel a las 2:30 p.m.; y por último, la forma indiscriminada y desordenada como se ha desarrollado el crecimiento urbano.
En menor magnitud se sumaron otros factores como la cantidad de desechos sólidos arrojados en las afluentes de la cuenca hidrográfica del río Aguacate, Potrero, Bernardino.
Además, hay tala indiscriminada de árboles a orillas de los afluentes, factor que influyó en las inundaciones severas en las urbanizaciones de los corregimientos de Juan Demóstenes Arosemena y Vista Alegre entre estas: Bello Amor, El Palmar, Nuevo Chorrillo, El Valle, residencial Nuevo Arraiján, y residencial Vista Alegre.