Preocupado se encuentra Monseñor José Luis Lacunza, presidente de la Conferencia Episcopal de Panamá, por la ola de violencia intrafamiliar que se está dando en la provincia de Chiriquí.
A juicio del obispo de la diócesis de David, ha aumentado sensiblemente el número de casos de este tipo de violencia que inicia dentro de los hogares.
"Se supone que la familia es el ambiente donde la persona aprende el respeto, la tolerancia, el diálogo, y si tenemos estos índices de violencia intrafamiliar quiere decir que la familia está en crisis", dijo.
Durante los últimos días el país entero ha observado con mucho dolor varios casos impactantes como el de la profesora asesinada por su ex pareja, que luego de cometido el hecho optó por suicidarse antes de pagar su culpa ante las autoridades.
También se conoció el macabro homicidio, supuestamente cometido por dos menores de 13 y 14 años en Chiriquí, donde la víctima fue una niña de once, que después de golpeada y apuñalada fue enterrada cerca de una quebrada.
Según Lacunza, los niños o adolescentes que están creciendo en estas condiciones de falta de respeto, tolerancia y diálogo en las familias, son los que después se convierten en los delincuentes comunes.
"El que aprende a ser violento de niño, será violento de joven y de adulto", mencionó.
Monseñor sugiere que hay que buscar la manera de atacar este problema, ya sea desde la iglesia, medios de comunicación o campañas.
Iglesia preocupada por violencia
Monseñor Lacunza asegura que por el consumo de alcohol y drogas, el hombre pierde la racionalidad.