Unidades del Control de Multitudes se apostaron desde tempranas horas de la mañana de ayer en Loma Cová, para impedir una manifestación anunciada por moradores en este sector de Arraiján, en rechazo al traslado de las rutas hacia la Terminal de Albrook.
La protesta estaba presidida por unos 60 manifestantes, quienes intentaban cerrar la vía, en una hora donde se concentra una gran cantidad de vehículos que se dirigen a la ciudad capital.
Se conoció que desde el miércoles los antimotines fueron instalados en el lugar, no obstante, la protesta de los quejosos fue aplazada para el día de ayer.
Los manifestantes pretendían protagonizar actos de violencia, utilizando 20 bombas molotov, sin embargo unidades de la Policía Nacional incautaron estas armas de fabricación casera.
VOCEROS REPUDIAN ACCIONES DE LA POLICIA
Las acciones iniciaron a eso de las 6:45 de la mañana, cuando las unidades de la entidad y quejosos se opusieron al arresto de dos jóvenes del grupo.
Antonio Méndez, vocero del grupo, repudió la acción de los uniformados, quienes intentaron detenerlos, a pesar de que se había acordado desarrollar la gestión pacíficamente.
Méndez advirtió al gobierno que de seguir implementando estas medidas represivas continúan, disminuirá su popularidad.
El dirigente calificó como un exabrupto las acciones de las unidades que se apersonaron en horas de la madrugada "pensando que los manifestantes perderían el control, cuando en el grupo habían niños pequeños y madres de familia peleando por sus derechos constitucionales".
En tanto, el jefe de la zona policial de Panamá Oeste, Luis Omar Tam, indicó que los manifestantes tenían intenciones de utilizar las bombas molotov contra las unidades de control de multitudes, quienes lograron neutralizar a tiempo la acción.
Agregó que no se puede atribuir a ninguna persona en particular la fabricación de las mismas y el galón de combustible que había en el lugar, porque estaban "camufladas entre los manifestantes".
Tam no descartó la presencia de algunos dirigentes del FER-29, puesto que la manifestación estaba integrada por personas de otras latitudes, ya que eran pocos los moradores del área.
Añadió que al parecer se trataba de residentes de otras áreas que trataron de llamar la atención de las autoridades en un sitio tan importante como Loma Cová "en horas picos" y tan pronto vieron la acción de las unidades antimotines se retiraron voluntariamente del sector.
Por otro lado, Iris Soriano, propietaria del establecimiento Bar Restaurante El Rincón de Cali, ubicado a unas cuadras del lugar del cierre, denunció que unidades en civil violentaron al negocio de forma imprevista y sin previa orden de allanamiento revisaron todas sus pertenencias.
Según la afectada, simplemente entraron y registraron hasta las botellas de cerveza, luego la interrogaron sobre la presencia de una molotov que amaneció en la entrada del local.