Casa Esperanza desarrolla un programa socioeducativo en las fincas de café de la provincia de Chiriquí, cuyo objetivo es mantener alejada de las áreas de trabajo a gran cantidad de niños y niñas indígenas.
Maritza Anderson, directora de esta institución en Chiriquí, señaló que la jornada incluye actividades educativas y sociales, con la participación de docentes voluntarios.

Dijo que en el año 2010, en Chiriquí, alrededor de 300 niños, niñas y adolescentes fueron erradicados del trabajo infantil e integrados de manera inmediata a los programas socioeducativos.
Manifestó que Casa Esperanza aboga por la sensibilización de los dueños de fincas, ya que se trata del futuro de los niños y niñas de la Comarca Gnäbe Buglé.
Indicó que el programa se hizo efectivo en las fincas Carmen Estate Coffe, Café de Eleta, Finca Cafetalera Don Bosco, Hacienda Bárbara/ Boquete S.A., Hacienda Bárbara/ Río Sereno S.A., Finca Los Alpes, Finca Hermanos Janson, Café Kotowa y Finca Cafetalera Rita Isabel, ubicadas en Boquete, Bugaba y Renacimiento.
“Desde el año pasado, estamos de lleno en esta misión y lo continuamos este año, ya que contamos con el respaldo financiero de la agencia United Way”.
Señaló que gracias a este programa, los niños y niñas que viajan con sus padres y madres hasta las zonas de cosecha, reciben atención educativa, recreativos y nutricionales, que les permiten el fortalecimiento de sus destrezas físicas, cognitivas y sociales.
Agregó que también se les brinda asesoría a los padres y madres con talleres de sensibilización y orientación, que son estrategias de éxito implementadas en la ejecución de estos programas, ya que permiten una verdadera integración de toda la familia.
Mencionó que una de las etapas más importantes de esta producción se genera en los meses de septiembre, octubre, noviembre, diciembre y enero, que es cuando los cafetos están en plena floración y con los granos maduros, listos para su cosecha.
Sin embargo, manifestó que dentro de este proceso entran en juego los indígenas panameños, quienes son parte del eslabón en la actividad.
“Ellos se convierten en la parte más importante, ya que se dedican a las labores de recolección del grano maduro”
Expresó que durante estos meses, los padres y madres indígenas emigran de la Comarca Gnäbe Buglé, con sus hijos a las áreas de producción de café para incorporarse a la actividad.