El amor de padre pudo más. Un joven indígena que no tenía dinero para un ataúd decidió llevarse a su hijo en un maletín desde David hasta Changuinola. Es una triste historia. Al ver sufrir tanto a su pequeño hijo de un año y seis meses de nacido, decidió pedir un dinero prestado y viajar a la ciudad de David, en Chiriquí, en busca de ayuda médica.
A mediados de la semana pasada y luego de permanecer dos días internado, el pequeño murió. El padre, buscando en el bolsillo, descubrió que no tenía dinero suficiente para comprar una pequeña caja y llevarse a su hijo de regreso a Bocas del Toro para darle cristiana sepultura.
Los ruegos de ayuda conmovieron a un galeno, que como se dice en buen panameño, bajo cuerda, permitió, luego de prepararlo, que se llevara el cuerpo de su pequeño. Un maletín con una poca ropa, la determinación de llevarse a su ser querido, la tenacidad y el valor que logró conseguir en su amor de padre, fueron suficientes para envolver en un mantilla el pequeño cuerpo, introducirlo al maletín y caminar hasta la terminal de buses de David.
No se hizo esperar un ayudante de los buses de la ruta David-Changuinola, quien le pidió el maletín para ponerlo junto con los demás equipajes, pero la repuesta fue negativa, "yo lo llevo aquí" (en las piernas), le dijo el indígena.
Cinco horas después, el abnegado padre estaba con su singular equipaje en Changuinola, con dirección a la morgue y el pensamiento sumido en lo que iba a decir en su casa. Poco a poco avanzó hasta llegar a la morgue del hospital de Changuinola. Otras lágrimas y entonces caminó a finca Las 60, donde la historia de su peregrinar, además de conmover a la familia, arrancaron llantos de impotencia y dolor a la madre del infante.
La fuente por razones obvias, quien prefirió permanecer en el anonimato, sostuvo que para tales casos debe haber ayuda especial de alguna institución, a fin de evitar estas difíciles situaciones por las que tienen que pasar humildes familias que no tienen recursos para darle cristiana sepultura a sus fallecidos.