DESDE hace un año Bolívar Yangüez, sobrevive en medio de la pobreza. Lo perdió todo cuando una mano criminal le quemó su casa de madera que había construido a orillas de la playa de Los Olivos, en el distrito de Barú.
Sumergido en el abandono y con 67 años, sin casa y con muchas necesidades, trata de salir adelante refugiándose en un jardín de baile abandonado, localizado a orillas de la costa.
Por las noches, los mosquitos no lo dejan dormir. En un improvisado fogón de leña prepara los alimentos que gente de buen corazón le regala.
La pensión que recibe apenas le alcanza para los primeros días, porque está pagando un préstamo.
Lleva 26 años de vivir en la playa. Asegura que no puede vivir con su familia a pesar que algunos tienen algunas facilidades económicas.
Solo tiene dos hijos. Una trabaja de enfermera en Estados Unidos y otro reside en la ciudad capital.
Sólo su hija le ayuda cuando puede, mientras que el varón nunca se ha acordado de su padre.
Bolívar recuerda que se encontraba durmiendo dentro de su casa y entre las 12: 00 a.m. a 1: 00 a.m. de la madrugada, sintió el calor del fuego, su casa estaba en llamas y sólo tuvo la oportunidad de salir.
Aún conserva una quemadura en los dedos de los pies producida por el incendio. Su casa, aunque de madera, era su refugio.
Ahora no cuenta con los fondos económicos para volver a construirla.
Lo único que le quedó es la ropa que llevaba puesto. Esa noche no tuvo oportunidad de salvar nada, ahora tiene que lavarla y volver a ponérsela.
Muchas veces ha dormido en la playa, aunque nunca le ha faltado la comida.
Ninguna autoridad se interesó en ayudarlo, a pesar que se trató de una mano criminal y por poco muere en el incendio.
Para salir al pueblo de Los Olivos, Bolívar tiene que caminar una hora aproximadamente, por un camino lleno de fango y lodo, completamente alejado de la comunidad.
Sólo escucha el ruido de las olas y el latido de tres perro que le sirven de compañero.
Con su humildad y espontaneidad, este anciano espera que alguna autoridad de la provincia le pueda extender la mano y pueda salir de esta condición, en la que ha tenido que vivir el último año en medio del mar y de la caridad.
Incendio acabó con su humilde vivienda
Su mayor deseo es un terreno y ayuda para construir su casa en mejores condiciones.