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Indgena no existe en el registro civil

A pesar de las giras que se realizan, muchos indgenas no se inscriben para obtener su c'e9dula.


Existen muchos panameños que residen en comunidades de difícil acceso y nunca han ejercido el derecho al sufragio, precisamente porque sus padres no se preocuparon por inscribirlos en el Registro Civil.
Marina López es una de esas panameñas que nunca fue registrada por sus padres. Ahora vive en un clima de incertidumbre, porque tiene 29 años y espera su sexto hijo.
Al igual que ella, muchas otras personas se encuentran en la misma situación.
Algunos intentan inscribirse en el Registro Civil, para hacer la solicitud de sus respectivas cédulas, pero en ocasiones no es tan fácil.
Rosario de Sagel, directora Regional de Cedulación, indicó que el joven o adulto que quiera inscribirse debe acudir con sus padres a la institución.
Alegó que desafortunadamente algunos no cuentan con sus progenitores vivos y es por ello que son remitidos al Departamento de Verificación de Identidad, donde deben presentar la cédula de sus padres o de algún familiar cercano, para que se les apruebe el trámite y entonces se les otorgue este derecho legal.
Aseguró que en las áreas indígenas muchas personas no continúan los trámites, porque no cuentan con ningún documento probatorio.
Marina López nació el 6 de septiembre de 1977, en la comunidad de Peña Blanca, en la comarca Ngöbe Buglé.
Fue hasta el 24 de enero del 2006, cuando pudo registrarse en el Tribunal Electoral.
Por el momento sólo cuenta con un certificado de inscripción, ya que no ha podido obtener su cédula, porque no hay testigos que certifiquen su nacimiento.
Ahora que está a punto de dar a luz a su sexto hijo, reconoce que sin cédula de identidad no podrá inscribirlo en el Registro Civil.
Marina creció al amparo de su padre y su madrastra. A los 18 años tuvo su primera hija y como no le fue bien con su pareja, se unió con otro hombre con el que tuvo tres hijas y un niño, que tampoco han sido reconocidos.
Pronto nacerá su sexto hijo y no cuenta con el apoyo de nadie, porque su esposo la abandonó.
Las condiciones de vida de esta mujer indígena son muy precarias y aunque viajó hasta David en busca de mejores días, sólo ha encontrado pobreza y miseria.
Ahora vive en el sector de Los Abanicos, sola con sus hijos y gracias a la ayuda que recibe de un comedor de la Iglesia Católica, sus descendientes siguen adelante.
Marina señaló que con la certificación de inscripción que tiene, ha logrado sacar a sus hijos del hospital y los ha enviado a la escuela.
Finalmente el Departamento de Cedulación ayudará a la joven madre a obtener su cédula, para que pueda trabajar y mejorar sus condiciones de vida.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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