Indígenas que se dedicaban a cortar caña en una finca de El Roble en el distrito de Aguadulce, decidieron suspender la actividad y regresar a sus hogares, luego de que la legisladora Teresita de Arias, denunciara que estaban viviendo en condiciones infrahumanas.
A raíz de esta situación, la parlamentaria quien preside la comisión de La Mujer y los Derechos del Menor y la Familia de la Asamblea Legislativa, interpuso una denuncia en contra de las autoridades de los Ministerios de Trabajo, Salud y de La Juventud, La Mujer, La Niñez y La Familia, quienes, según ella, a pesar de que conocían la situación no hicieron nada para impedir que los indígenas siguieran allí.
Durante una visita de la legisladora a la finca propiedad de José Dolores Prescilla, se encontró con menores enfermos, que cortaban caña y dormían en el suelo.
Los indígenas que vivían bajo los árboles, y que pertenecen a la etnia Ngöbe Buglé, decidieron dejar de cortar caña y regresar a su lugar de origen en La Palma, provincia de Veraguas.
Sin embargo, el grupo integrado por 60 Ngöbe Buglé, esperan la visita de voluntarios de Nutre Hogar, quienes evaluarán el estado de desnutrición de los menores.
Dos inspectores del MITRADEL se apersonaron al lugar en compañía de director regional de Trabajo, Celilio Sáenz, y de la directora provincial del Ministerio de la Juventud, y La Familia Dalis de Echéver para conocer las condiciones de trabajo de los indígenas, pero en el ingenio de Santa Rosa la zafra había terminado.
Los indígenas amenazaron con no regresar al trabajo si para el próximo periodo de zafra, los colonos o dueños de fincas, no mejoran las condiciones de laborales.