B. del Toro. Indígenas y campesinos residentes en cuatro comunidades situadas en las montañas de Changuinola, están dispuestos a tomar medidas para conservar unas mil hectáreas de tierras que habitan y cultivan, desde hace más de medio siglo.
Los campesinos, algunos pintados de rojo y otros con pañuelos en la cabeza, están armados con machetes, lanzas y hasta armas de fuego, además han construido un total de 25 trampas mortales en diferentes trochas de las montañas aledañas a los potreros existentes.
El dirigente y miembro de la Coordinadora Provincial de Bocas del Toro, Martín Roock, destacó que en varias ocasiones han manifestado a las autoridades que están siendo amedrentados por personal de la empresa Ganadera Bocas, propiedad del empresario, Mario Guardia. Señaló que el objetivo de las amenazas es que abandonen las tierras que supuestamente son requeridas para crianza de ganado y búfalos.
Destacó que las disputas de las tierras es un problema que data de varios años y que finalmente ante la ausencia de respuesta por las autoridades, la comunidad ha decidido proteger su medio de vida, ya que en su totalidad dependen de la actividad agrícola y ganadera.
Advirtió que a partir de las primeras horas de ayer, ningún trabajador de la empresa puede entrar a las tierras en disputa, pues peligra su integridad, ya que se ha reiterado en varias ocasiones que "si para proteger lo suyo se necesita sangre, entonces se derramará".
Por su parte, Edgar Benavides, gobernador de la provincia, manifestó que una delegación encabezada por la directora nacional de Reforma Agraria, un asesor presidencial y representantes de la ganadera y de los campesinos sostendrán una reunión hoy, para buscar una solución pacífica.
Consideró que la cita es fundamental para evitar un derramamiento de sangre como ocurrió en Puente Blanco, cuando el anciano Juan Choi recibió un impacto de bala, mientras eran desalojados de las tierras disputadas con un empresario de la localidad.