Comunidades indígenas que viven en las riberas del río Tabasará, distrito de Muna, Comarca Ngäbe Buglé, se mantienen pintados de guerra ante una orden de desalojo emitida por la Autoridad de los Servicios Públicos y la empresa Generadora del Istmo (Genisa) sobre los parámetros de adquisición forzosa de tierras en las comunidades de Cerro Plata, Alto de Cerro Viejo y Nuevo Palomar medida implementada por el impacto que tendrá el proyecto hidroeléctrico de Barro Blanco.
Manolo Miranda, dueño de dos hectáreas de terreno dijo que los originarios no van a permitir que las autoridades quieran despojarlos de sus terrenos, porque ellos mismos habían indicado públicamente que las áreas de la comarca no iban a ser impactadas por la construcción del proyecto, sin embargo, ahora se vive otra realidad.
Miranda precisó que la empresa esta intimidando a las personas aduciendo que tenemos que firmar los documentos para despojarnos de las tierras que son únicamente de uso colectivo y que están constituidas bajo la ley diez de la comarca Ngäbe Buglé.