Llevar un niño al hombro o en brazos, un adulto accidentado en hamaca o una mujer con dolores de parto, ya es un problema, pero como si fuera poco, en muchas ocasiones, los socorristas deben enfrentarse a enfurecidos búfalos.
Se trata de la realidad que viven a diario unos 500 indígenas campesinos de la etnia Naso Teribe que habitan la comunidad de San San Drui, situada en el distrito de Changuinola.
Catalino Victoriano Berchi, con sus 65 años y hábil para caminar entre estos animales, sostuvo que sus tierras han sido invadidas por ganaderos que han soltado búfalos, teniendo este pueblo que irse a terrenos altos y apartados.
Agregó que son varias las personas, incluyendo maestros, que han sido golpeados por las bestias.
Adelina Santana, hija del segundo rey Teribe, sostuvo que mujeres con niños en brazos se han tenido que tirar por debajo de cercas de alambres de púas, tras ser atacadas por los los búfalos que pesan más de mil libras.
El segundo rey, Valentín Santana, de 66 años, comentó que han tenido que sacar en hamacas a mujeres a punto de parir, en medio de estos animales enfurecidos.
Santana hizo un llamado al presidente electo, Martín Torrijos, para que los dueños de los animales cerquen los potreros y les devuelva las tierras que les despojaron.zzzLos Naso Teribe, integrados por unos 3,000 mil indígenas, habitan las montañas cercanas al río Teribe y Changuinola. Son excelentes agricultores y maestros de la artesanía.
Indígenas temen a búfalos sueltos
Solicitan que los dueños cerquen debidamente los potreros.