Los porcicultores han puesto en práctica la alta genética en la industria porcina, la cual está dando muy buenos resultados.
El producto nacional es de excelente calidad y esto representa un logro muy importante para el sector, aseguró Aníbal Bocaranda, presidente de la Asociación de Porcicultores.
El programa de reconversión porcina permitió que se dejara de importar razas puras y se trabajara con "líneas", que es el resultado del cruce de las primeras.
Esta estrategia daba como resultado que en menor tiempo el cerdo adquiría mayor peso, más cantidad de carne y menos de grasa, lo que ha dado empuje a la actividad.
De acuerdo con Bocaranda, los resultados comienzan a verse; la carne de cerdo panameña no tiene nada que envidiarle a la de ningún país, ni siquiera del Norte, porque la genética que se está desarrollando en Panamá viene de Canadá y está reconocida en Europa por la efectividad.
Destacó que se pueden llevar más animales jóvenes al sacrificio en menos tiempo, logrando así una carne más nutritiva y aprovechable.
Atribuyó este logro a la nueva genética, a los métodos de alimentación y a la sanidad, que son factores muy importantes para obtener un producto óptimo con el porcentaje de rendimiento que se requiere.
No obstante, confesó que este año hay una disminución en la producción de cabezas del tres por ciento como parte de las consecuencias que todavía están pagando por los desórdenes que se registraron en años anteriores con la importación de carne de cerdo.
Al mismo tiempo, afirmó que gracias a esta nueva técnica pudieron responder a la demanda, porque se obtuvo más carne con menos cerdos. En Panamá, la industria porcina ha crecido mucho, pero no ha podido entrar al mercado internacional porque no tienen un matadero acondicionado exclusivamente para la actividad.
Detalló que el mercado panameño es muy pequeño y aunque existe la intención de que el sector porcino amplíe su producción, esto no se podrá hacer hasta que no se tenga una demanda establecida, por eso es necesario ir pensando en la exportación como una proyección de la industria, porque el producto panameño reúne las condiciones para este plan de crecimiento. Bocaranda explicó que durante mucho tiempo estuvieron a merced de los intermediarios, comerciantes y los que se dedican a la producción de embutidos.
Agregó que tenían que esperar para que les pagaran, pero ahora los porcicultores formaron un "brazo comercializador" por medio de una cooperativa que recoge el 90% de los asociados y desde donde salen las acciones de mercadeo.
Mencionó que tienen la producción suficiente para suplir la demanda para las fiestas de fin de año, porque realizan de 26 a 28 mil sacrificios por mes.
Unos años más tarde, en 1992, se dieron los pasos para esta renovación, en la que varios productores comenzaron a traer nueva genética como medio para desarrollar la porcicultura con buenos resultados.