Samuel Araúz Ortega, de dos años, cayó de un balcón ubicado a 12 pies de altura, salvándose milagrosamente de morir, ayer en la mañana. El niño, según algunos testigos, nació bendecido, pues nadie se imaginaría que al caer de esa altura y sobre el concreto, no presentaría una sola fractura o hematomas en su pequeño cuerpo.
La madre de Samuel, Lisnet Gómez, explicó que todo ocurrió en cuestión de minutos, ya que se encontraba en el baño comunal del inmueble, cuando aparentemente el menor empujó la puerta y salió tras una pelota con la que jugaba en compañía de otros niños.
Relató que el infante al ver que la pelota saltó por el balcón hizo lo mismo para alcanzarla, cayendo al vacío, lo que ocasionó pánico a una gran cantidad de vecinos del popular barrio.
"Vamos a jugar", le decía el niño Samuel a su abuela Herlinda Ortega, quien señaló que su hija siempre ha cuidado de él, pero en un momento en que se descuidó para usar el baño, sucedió el accidente que pudo ser fatal.
Lisnet, quien reside en el inmueble 3027 de la calle 12 y 13 Federico Boyd, corrió sollozando hacia donde había caído su hijo. "Oh Dios, gracias por protegerlo", fue su primera exclamación, al percatarse de que la criatura estaba con vida.
Reinaldo Salazar, un discapacitado, quien reside frente al viejo caserón, explicó asombrado que al observar al pequeño que se subía a un banco, quiso poder volar y llegar para salvarlo de la caída. "Jamás pensé que se iba a salvar, de verdad que es un angelito", señaló aún nervioso.
Manifestó que un vecino del edificio lo trasladó inmediatamente al cuarto de urgencias del Hospital Manuel Amador Guerrero, donde después de recibir atención médica, se informó que su condición era estable.
Los otros niños de la populosa calle contaban con asombro cómo el bebé cayó de lado y no le ocurrió nada. "Aunque usted no lo crea sucedió así", se escuchaba por todos lados a los testigos, contando el insólito hecho.
Por su parte, el jefe del cuarto de urgencias del Hospital Manuel Amador Guerrero, Alfredo Elher, explicó que el niño se encontraba en condición estable y nadie pensaría que el motivo de su presencia en el nosocomio era una caída de un lugar tan alto sobre un piso de concreto.
Expresó que el infante lloró con más fuerza cuando se prepararon para tomarle las radiografías para determinar si había sufrido fracturas.