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José no puede caminar y estudia en un segundo piso


En la vida los obstáculos algunas veces hacen que las personas se rindan, sin embargo, José Adalberto Rosales, de apenas 8 años, sin poder caminar, ha logrado superarlos, pues estudia en la planta alta de la escuela Simeón Conte y es uno de los estudiantes más destacados.
Para la familia de este niño no ha sido fácil salir adelante, ya que son de escasos recursos económicos y hay que trasladarlo desde la humilde comunidad de Santa María de Penonomé, para aplicarle el tratamiento que requiere y éste sólo se brinda en Penonomé y no en la comunidad rural donde vive.
Según cuenta la señora Ester Castillo, abuela de José, el pequeño tiene un problema en un tendón que le mantiene las piernas paralizadas. "No puede caminar y por ello hay que cargarlo para que vaya a la escuela, ya que el niño tiene deseos de estudiar", dijo Castillo.
Sostuvo que "Josecito" es un niño muy activo e inteligente y a pesar de que no puede caminar hace sus tareas y estudios de manera normal, además juega con sus compañeros.
El pequeño está en segundo grado en la escuela Simeón Conte, pero no se le habilitó un salón en la planta baja y es casi imposible que pueda trasladarse solo hasta el salón, por tal razón el conductor del bus que lo lleva a la escuela lo carga a diario para que pueda asistir a sus clases.
El transportista lo pasa a buscar a su casa en Santa María todas las mañanas, lo carga y lo sube al bus; cuando llega a la escuela, es el mismo conductor quien lo carga y lo sube al salón que está en la planta alta del plantel.
La abuela de Josecito está consciente que el pequeño pesa mucho, pero no puede hacer nada porque no puede cargarlo. "Yo sólo he pedido en muchas ocasiones al director que lo trasladen a la planta baja para que sea más fácil el traslado y no se corra el peligro de que se caiga con el señor que lo lleva, son muchas escaleras", comentó la abuela.
Narró que a principios de año hablaron con el director del plantel, pero les dijo que arreglaría el problema y no dio solución, sólo informó que no había salón disponible en la planta baja.
El pequeño está en terapia para lograr algún día corregir el mal que le impide caminar y por ello José viaja todos los días desde la comunidad de Santa María, hasta la escuela Simeón Conte de Penonomé en un bus de la ruta, en donde el conductor es quien se encarga de llevarlo cargado hasta su salón, ya que carece de una silla de ruedas.
Según la abuela, ha sido muy difícil para su familia trasladar a José hasta el salón de clases, a pesar de que ya se le han hecho las solicitudes a la dirección del plantel.
La abuela del niño se encuentra preocupada porque cada día que pasa crece y pesa más, situación que será igual cuando vaya a tercer, cuarto, quinto y sexto grado, que también están en la planta alta, ya que el niño estudia en esta escuela por las facilidades para llevarlo a la terapia.
"Pero el director no quiere cooperar y es una odisea terrible el subirlo al salón todos los días, yo no puedo con él y es el busero quien hace el favor, sin cobrar nada extra", añadió.
Así es catalogado el transportista, Jorge Elías Sánchez; con "un corazón de oro", pues es quien lleva al menor estudiante a la escuela y a su casa todos lo días, lo carga y sube las escaleras para que el pequeño pueda culminar su año escolar.
Cuenta Sánchez que vive también en Santa María y ayuda al pequeño para que pueda salir adelante. "No es un trabajo para mí, lo hago con gusto", declaró al indicar que siempre va a buscar al pequeño primero que a los otros pasajeros, colocándolo en un asiento especial para que no sea perjudicado por nadie o incomodado.
Josecito necesita urgente una silla de ruedas para poder movilizarse mejor en su casa y en la escuela, pero también es necesario que la dirección de la escuela Simeón Conte de Penonomé, habilite un salón en la planta baja para que este niño, que tiene una discapacidad, pueda recibir una educación sin obstáculos. El niño afortunadamente cuenta con el apoyo y cariño de todos sus compañeros, pero necesita ayuda económica .
Según Luz Eneida Ortega, maestra de José, el pequeño discapacitado se desempeña normal y es muy destacado en sus calificaciones, sólo que no puede participar en las materias especiales, pero es un buen estudiante a pesar de que lo traen cargado a su salón.
La maestra del niño explica que debe salir a las 11:20 a.m., pero el transportista lo va a buscar a las 11:00 a.m. para evitar accidentes en las escaleras cuando salen todos los niños, por eso ella lo permite, ya que no pueden darle clases en la planta baja porque no hay salones desocupados. Todos los salones de segundo grado están en la planta alta, por ello el niño está en estos salones.
"Yo le di clases en primer grado en la planta baja, pero ahora estamos en la planta alta porque abajo no hay salones disponibles, pero tratamos de ayudarlo en todo lo que podamos" señaló la educadora.
Estela Dufan de Basso, directora Regional de Educación de Coclé, señaló que este caso será investigado, ya que si el pequeño posee una discapacidad se le debe tratar de manera adecuada, ya que así lo estipula la ley de inclusión del discapacitado en las escuelas públicas.
El niño debe contar con un salón que no sea un obstáculo para su educación y por ello se investigará para dar instrucciones de que este caso sea resuelto de manera favorable para el menor estudiante de segundo grado, de la escuela Simeón Conte de Penonomé.


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132307
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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