Adriana Morán Amor, de 21 años, pertenecía al grupo de jóvenes de la Iglesia Católica de Cuipo, corregimiento de Ciricito, en Colón, por lo que nadie pensó que su destino final sería el suicido.
El hermano de Adriana vio cuando escribía una carta, pero jamás pensó que se trataba de alguna acción de muerte, además observó cuando tomaba algunos cables de alambre y los guardó para llevárselos. A su madre Julia Amor le tocó ver a su hija cómo colgaba del alambre.
Su tío Jorge Zúñiga definió a Adriana como sencilla, estudiosa y con mucho entusiasmo por graduarse este año en la Escuela Nocturna Oficial de Colón. "Nunca demostró tener algún problema por que siempre animaba a los demás", señaló.
Dijo que estuvo en el Primer Ciclo de Escobal y decía que deseaba ser sicóloga.
En la carta decía que iba a matarse por que se consideraba un estorbo, "nadie me va a extrañar, pero pido a Dios que me perdone, y le digan a mi abuela que la quiero mucho".