Luego de los cuatro días de farsa que duró el Carnaval en varias comunidades de las afueras de Colón, decenas de jóvenes entran en la Cuaresma con diferentes actividades religiosas.
Una de estos jóvenes es Eduardo Mckenzie, de 19 años de edad, quien planea unirse a un campamento católico en la costa arriba de Colón, junto a varios de sus amigos en un esfuerzo por mejorar como persona.
Mientras que Roberto Antioco, de 18 años de edad, no comentó que se dirigirá a la comunidad de Cuipo, en el corregimiento de Ciricito a orillas del Lago Gatún, a un campamento evangélico, que realizará este fin de semana, en la que espera un verdadero encuentro con Dios.
En las iglesias católicas de la provincia, el mensaje después de la imposición de las cenizas fue el cambio interno que debe experimentar cada persona, como ayudar al prójimo, dejando los hábitos, que nos alejan de Dios.