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Justicia para un menor


COCLÉ, Penonomé. Su rostro reflejaba tristeza, decepción e impotencia cada vez que escuchaba los horrores que supuestamente hicieron con su hijo menor de un año y medio. Eneida Martínez, al salir de la sala de audiencias, sólo alcanzó a decir que aún está en espera de Justicia.
Miedo, tensión y ciertos elementos vinculados a la brujería y satanismo fueron reveladores en uno de los juicios más estremecedores en los últimos diez años en Coclé. Se trataba de la desaparición y muerte del menor Eliécer Joel Lorenzo Martínez. Sin rastro alguno se desapareció en enero de 2003. Uno de los imputados en este caso: su tío político.
Después de tres años, el Tribunal Superior de Coclé y Veraguas hizo el llamamiento a juicio para el 2 de mayo, el cual duró tres días, tiempo en el que se vivió la agonía y el temor cuando se revelaron los contenidos de los libros de santería, propiedad de uno de los imputados, a quien se le acusa de haber matado al menor "para ofrecerlo al maligno en un acto de brujería y de ignorancia, producto de la falta de educación", según la Fiscalía y el abogado querellante.

Joelito, como lo llamaban cariñosamente, se desapareció misteriosamente el 7 de enero del 2003 a las dos y cinco de la tarde aproximadamente; supuestamente estaba en casa de su tío político Ignacio López con su prima, quien tendría 14 años, María de la Cruz López Magallón. Ella asegura que lo dejó en el camino que va a la casa de los padres del niño como a las dos de la tarde, y no lo vio más.
Supuestamente, un primo estaba a cargo del menor. Este declaró que estaba en casa del tío Ignacio y que salió a jugar con otros niños. Cuando se percató de la ausencia de Joelito salió a buscarlo y en un camino se encuentra al tío Ignacio.
Se inicia la búsqueda, sin embargo no es hasta el 28 de febrero cuando un campesino halló en sus potreros una osamenta. Avisa, resultando ser Joelito. Así lo demostró la prueba de ADN, aunque no quedó determinada la causa de su muerte.

EL Tribunal superior de Justicia de Coclé y Veraguas hizo el llamamiento a juicio para el 2 de mayo. Este duró tres días y en este periodo se realizó una inspección ocular judicial al sector donde desapareció el niño y donde fueron encontrados sus restos, a más de una hora de camino montañosos. La petición de volver al área fue de la Fiscalía Superior y el abogado de la querella para demostrar que el menor jamás caminó solo desde Atré al cerro Coquillo, donde fue encontrado su cuerpecito.
Durante el juicio se presentaron más de nueve testigos por parte de la defensa, en su mayoría mujeres de avanzada edad, quienes aseguraron que el maestro Leoncio e Ignacio eran hombres ejemplares.
La mayoría de los testigos de la defensa eran familiares de los imputados, por lo que la Fiscalía y la parte querellante en ocasiones obviaron interrogarlos.
Una vez culminó la parte de los testigos se decretó un receso por la Magistrada Delia Carrizo, ya que el juicio era en derecho. Luego iniciaron los alegatos en donde salió a relucir una serie de datos con relación a brujería, la supuesta y posible causa de muerte del menor.

 
Tomás Muñoz, fiscal Superior de Coclé y Veraguas, en la fase de los alegatos, aseguró que se le vincula a Ignacio López y a Leoncio Morán con la muerte del menor, porque hay testigos que así lo declararon. Además, por la actitud sospechosa de ambos al desviar la búsqueda del menor en el lugar donde estaba la osamenta.
El fiscal señaló que un primo del niño, Darisnel Henríquez Magallón, escuchó una conversación en la casa de Ignacio, uno de los imputados, quien expresaba cómo había sacado al niño por la parte de atrás de la casa para desaparecerlo, y cuando Ignacio regañaba a sus hijas para que no dijeran nada a las autoridades.
Otro de los elementos mencionados en el proceso fue la declaración de Modesto Morán Gordón, supuesto curandero de la comunidad de Vaquilla, quien indicó que el brujo Alonso le envió una nota para prevenirlo de lo que había sucedido y para que dijera que el pájaro Macua que había en su casa cuando el allanamiento, era de propiedad del brujo de Vaquilla para no quedar involucrado. Sin embargo, Modesto no aceptó.

Francisco Rodríguez, abogado de los padres de Joelito, quien realizó una labor social ante la situación económica de esta familia, aseguró que los imputados son los responsables. "Hemos hecho un trabajo técnico para un Tribunal de Derecho, no de discursos ni arengas; hemos demostrado lo que en el expediente existía".

Alcibíades Cajar Molina, abogado defensor de los imputados, aseguró que sus clientes son inocentes. "Lamentablemente se dio una serie de fallas en las investigaciones y esperamos que las cosas mejoren y se vayan superando en el procedimiento penal".

 
Eneida Martínez está consternada y decidió no tener más hijos hasta que los responsables de la muerte de Joelito paguen y sean condenados por el crimen horrendo que cometieron.


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233483
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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