Cientos de devotos acudieron ayer a recibir el algodón y el agua bendita del lavatorio de los pies del Santo Cristo de Esquipulas de Antón, en Coclé, en una ceremonia presidida por el párroco Esaú Estrada.
Aunque la ceremonia inició a las 12 del día con la misa, desde tempranas horas los fieles devotos llegaban a la iglesia para estar más cerca del santo Cristo cuando lo bajaran, para lavarle los pies y cambiarle el sudario.
El padre Esaú Estrada inició la ceremonia religiosa y una hora más tarde ordenó a los hermanos de la iglesia bajar al Cristo de su camarín para bendecirlo, lavarlo y colocarle un nuevo sudario como es tradición todos los años.
Esperanza.
Niños, jóvenes y adultos mayores, discapacitados y enfermos llegaron con sus vasijas para recibir el agua bendita, que consideran milagrosa porque los ha sanado con solo tomarla o frotarse con el algodón bendito.
Para la señora María Martínez, del norte de Antón, este santo es milagroso y por ello todo los años acude el 6 de enero a la iglesia a recibir el agua bendita y la bendición del sacerdote.
Este año, a pesar de que hubo más personas, el evento estaba más organizado y, una vez vistieron al santo, se le permitió a las personas tocarlo, luego lo subieron a su camarín para iniciar a las 6 de la tarde su primera novena.
El padre Estrada dijo que esta es una fecha muy importante, porque Antón se convierte en la luz y esperanza para fieles y devotos.
“Esta es una forma de dar a conocer la fe que tiene este pueblo para el santo que lea ha hecho muchos milagros”, expresó el padre.
El lavatorio de los pies del Cristo es una ceremonia religiosa que se ha convertido en una tradición para propios y extranjeros, que todos los años visitan este pueblo para pedir o agradecer al santo un milagro, como parte de la devoción de los católicos.
Programa.
Las actividades del santo se iniciaron desde el 5 de enero con la peregrinación desde la comunidad de Los Pantanos hasta la iglesia, donde se realiza una obra de teatro para dar a conocer la historia del Cristo.
Se ha coordinado con la Policía Nacional para redoblar la seguridad durante los casi 10 días que dura la fiesta, por la gran cantidad de personas que llegan.
En este evento participan 150 esquipulistas que llevan “santitos” del Cristo y van de casa en casa en los distrito de Coclé para recoger ofrendas para llevarle al santo el 15 de enero, día en que se realiza la procesión.
Durante todos estos días las familias antoneras preparan comida y la ofrecen a los campesinos que vienen de áreas apartadas para recibir la bendición del Cristo, observar el lavatorio y el cambio del sudario.
Además, todos los días se realiza misas y el día de la procesión se realiza misa cada dos horas, debido a que la iglesia es pequeña.
Ayer también iniciaron las novenas de este santo que hace cientos de años llegó a este pueblo pesquero en una canoa por el mar.
El Cristo era del tamaño de un hombre, con una corona, con sus potencias y espinas de plata, el cual yacía en una cruz verde, con sujetadores también de plata.