Campesinos de las comunidades de Sagrejá, Chiguirí Arriba, del norte de Penonomé, se sienten cansados de solicitar que se eliminen las cantinas clandestinas y hasta las legales, debido al exceso en la venta de bebidas alcohólicas, que genera violencia doméstica, riñas y escándalos.
El alcalde Manuel Cárdenas aclaró que ellos no están dando permisos para la venta de bebidas alcohólicas en estas comunidades.
Los locales operan de manera clandestina.