Pero de acuerdo a las estadísticas, los fracasos escolares representan para el país una inversión de unos 17 millones de balboas, lo que para la directora de Educación en Chiriquí, Itza Valdez, es una cifra bastante elevada.
Sostuvo que entonces es es un compromiso de los educadores y más al inicio del año buscar los mecanismos que permitan disminuir estas estadísticas.
Indicó que existen en esta región zonas con un 89.6% de fracasos escolares, lo que representa un problema latente que mucha veces es producto del marcado ausentismo del docente, lo que ha traído como consecuencia el fracaso de los estudiantes.
Apuntó que por eso es muy importante que los supervisores y directores estén pendientes del trabajo del docente, ya que estos deben facilitar el proceso de educación para que los alumnos logren su meta de aprender sus materias.
De igual manera, Valdés se refirió al proceso de inspección que a partir del próximo mes de mayo se establecerá en todo el país, el que permitirá hacer las evaluaciones de los aprendizajes emitidos.
Indicó que se está tratando de hacer un trabajo efectivo del maestro y del profesor para adquirir un cambio nuevo y favorable para la educación del país.
Aunque no responsabilizó del todo a los profesores y maestros por las elevadas estadísticas de fracasos, dijo que de una u otra forma como entes principales tienen un nivel de responsabilidad, así como los padres de familia.
Expresó que el padre de familia también tiene que asumir su rol en la escuela.
En Chiriquí alrededor de unos 6,000 docentes ya iniciaron el periodo escolar del 2005 y la próxima semana recibirán a los estudiantes.
Los fracasos escolares representan para el Estado una inversión de aproximadamente 17 millones de balboas.
En algunas zonas de Chiriquí se atribuyen los fracasos al marcado ausentismo de algunos docentes.