Aunque la "inclusión" que impulsa el gobierno de turno no ha tocado sus puertas, Luz Verónica Rodríguez, no se ha dado por vencida a pesar de sus limitaciones físicas.
Residente en La Chorrera y con dos pequeñas hijas que tiene que mantener sola, Luz Verónica, trata de abrirse camino en la vida, haciendo todo lo que esté a su alcance. Luz Verónica, nació normal, pero a los 9 años los médicos le detectaron que padecía de una enfermedad en la columna que le impide enderezarse, por lo que depende de un bastón de madera.
Esta enfermedad ha sido el peor obstáculo que se ha encontrado en la vida. Actualmente, Luz Verónica, ha conseguido revender frutas y verduras en un improvisado puesto de venta que ha instalado en la calle contigua al supermercado La Prosperidad, donde pasa a veces más de 12 horas. Señaló que las personas siempre compran allí.
Aunque es una mujer valiente, hay días que las cosas se ponen difíciles para Luz Verónica. "No me quiero parar de la cama porque los calambres que me dan son horribles y tengo que tomar pastillas fuertes o ir al hospital para que me inyecten", indicó.
Comenta, que una de las cosas que mejorarían su estado de salud es que hiciera las terapias como Dios manda, pero no tiene dinero.
Luz, una mujer valiente
Además de vender frutas y verduras, también pinta casas, letreros y trabaja como doméstica.