Muchas mujeres nativas han decidido quedarse este año en sus tierras y esperar que sus maridos bajen a las zonas cafetaleras a trabajar, para mejorar su economía.
Lesbia Duncan, del Congreso General, señaló que las mujeres están organizadas y ahora muchas de ellas se dedican a su hogar y se registra menos la migración hacia las comunidades latinas.
Estas organizaciones están concienciando a las familias para que las mujeres se dediquen a algunas labores en sus casas, mientras que el hombre viaja a las regiones cafetaleras a trabajar, porque los niños tienen que terminar sus estudios.
La migración de indígenas hacia las áreas cafetaleras puede disminuir hasta en un 50%, de los 20 mil que todos los años viajan en busca de ingresos económicos.
Duncan, explicó que el dinero ha aliviado en parte el problema que enfrentan en la región comarcal y aunque no es suficiente, ayuda a muchas familias que no tienen nada que comer.
La cosecha de café está iniciando en las diferentes comunidades de Boquete, Volcán y Renacimiento y los productores están preocupados, porque el año pasado cuando aún el programa de Red de Oportunidades no había llegado a gran cantidad de familias, se registró una baja grandísima en la mano de obra.
Para este año, las expectativas son alarmantes, porque en Costa Rica también emplean a los trabajadores panameños.
El año pasado en nuestro país, la producción de café alcanzó cerca de los 200 mil quintales.
En Costa Rica, en el mismo año, alcanzó los 3 millones de quintales, porque las extensiones territoriales de producción son mayores y por ello, emplean mucho más mano de obra.