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Manolith Samaniego: un maestro admirable


Con 18 años de ejercicio y 35 de edad, Manolith Samaniego, es uno de esos maestros ejemplares al que sus alumnos nunca olvidan. Son los mismos estudiantes que recuerdan sus enseñanzas, su amor y su entrega a "una profesión de vocación".
Samaniego revivió el legado de aquel educador que hoy motiva su vida, Don Manuel José Hurtado, historiador y escritor digno de imitar. Para él es ese el mejor ejemplo de la labor que decidió realizar para el resto de su vida. Un hombre dedicado a tiempo completo a los estudiantes, escritor innato, consagrado a la educación del país. Samaniego es admirado y querido por sus estudiantes, quienes reconocen su apego a la docencia.
"Cuando inicié la carrera hace 18 años, confronté muchos obstáculos; sobre todo porque la situación económica de mis padres no era la más favorable", recuerda. De momento hace una pausa, y expresa: "mi hermano deseaba ayudarme pero se oponía a que estudiara para maestro".
La condición planteada por su hermano era que estudiara medicina, "pero me negué" y una de sus hermanas lo puso en contacto con la directora de la Escuela Normal de Santiago de Veraguas. En ese tiempo, la profesora Angélica Puga de Broce estaba al frente de la escuela que preparaba docentes.
Recuerda que se presentó al centro escolar por sus propios medios y con muy poco dinero, y luego de conversar con la educadora el último día de los exámenes, los aplicó y salió bien, por lo que pudo ingresar sin impedimento a este plantel.
A pesar de las adversidades, el maestro Samaniego continuó sus estudios, trabajando luego de las clases para pagarlos.
Su hermano notando el interés y el empeño, al final le ayudó, aunque el Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos (IFARHU) lo benefició con una beca por sus notas sobresalientes.
Su capacidad y dinamismo, la aceptación de los colegas, el respeto a los derechos de los estudiantes, la buena comunicación en todos los niveles, el amor que reflejan cada uno de sus alumnos hacia él y sobre todo la continua formación académica pedagógica, fueron algunos de los principales motivos que impulsaron a la dirección regional de Panamá Oeste, en distinguirlo como director encargado del centro Básico Estela Sierra, en el distrito de Arraiján.
Y desde entonces ha trabajado con ahínco para llevar el nombre de ese centro escolar en alto. Detalló que para el próximo año lectivo se abrirá el primer segundo ciclo de bachiller en Ciencias en Arraiján por iniciativa propia, para albergar a los estudiantes graduandos de tercer año.
EXITO GARANTIZADO
"La clave comprobada para lograr el éxito de ser querido y aceptado dentro del aula de clases y por sus colegas, es trabajar con ahínco sin perder la mística de ser educador, mostrarle amor a los niños, tratarlos con respeto y reconocer sus derechos", expresó el docente.
Samaniego lo ha aprendido de las ocho escuelas donde ha laborado, en diferentes comunidades del país, tanto en las provincias centrales como en la capital, "a pesar de los impedimentos impuestos por el propio sistema educativo".
La entrevista trajo a su mente el recuerdo de los momentos que vivió en áreas inhóspitas de difícil acceso en Cañitas de Chepo y Colinas de Cáceres, poblaciones humildes donde hacía un esfuerzo sobrehumano para conseguirle a los estudiantes los útiles escolares.
"Yo me ofrecía de voluntario para viajar a otros lugares apartados con la finalidad de servir de agente facilitador a mis otros colegas educadores", indicó.
Recuerda que cuando se presentó a la escuela sólo contaba con 17 años, y sus colegas de muchos más años de ejercer la profesión, le decían que su entusiasmo era porque estaba comenzando a laborar.
"Transcurrieron siete años y mis compañeros me repetían lo mismo: "haces ese sacrificio por ser joven pero si estuvieras el mismo tiempo que nosotros, no lo harías"... Hoy son 18 años y sigue con el mismo ímpetu, "eso significa que muchos realmente no tienen esa vocación de educador".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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