Más de 300 indígenas realizarán una marcha de protesta el martes 30 de noviembre, de lo que consideran como un acción injusta, la detención de Ricardo Palacio, Ireno Mendoza y Ceferino Contreras.
Según Santos Andrade, presidente del Congreso Regional de Nedrini (Chiriquí), estas personas ya han cumplido un año de detención en la Cárcel Pública de David, por el supuesto delito de hurto pecuario.
Andrade denunció que estos reclusos miembros de su comunidad están atravesando grandes dificultades, junto con sus esposas y familiares, puesto que el delito por el cual se les ha acusado no ha sido comprobado.
Agregó que la marcha se hará como una medida de fuerza para presionar al tribunal, y de este modo procedan a agilizar el proceso por el cual se acusa a los tres indígenas.
Detalló que el 6 de septiembre de 1998 fueron detenidos los tres indígenas señalados, en la oficina de la Alcaldía de Horconcitos, distrito de San Lorenzo, acusados por el supuesto delito de hurto pecuario, mediante una acusación interpuesta por Everísimo Villarreal y Ventura Estribí, ambos ganaderos latinos del distrito de Gualaca.
El presidente del Congreso Regional de Nedrini (Chiriquí) dijo que el arresto de los tres indígenas está considerado como injustificado, porque se realizó dentro de la jurisdicción de la Comarca Ngöbe Buglé.
El vocero explicó que en horas de la mañana del 30 de noviembre iniciarán la marcha de protesta, saliendo desde el Hogar Ngöbe, ubicado cerca al Hospital José Domingo De Obaldía, en David, hacia el Juzgado Sexto Penal, lugar donde permanecerán en vigilia por tres días, hasta que se obtenga una respuesta concreta.
En las conversaciones sostenidas entre la dirigencia indígena y los Tribunales, estos han manifestado que el caso está en proceso y que se está a la espera de la audiencia.
En una resolución del Congreso Regional de Nedrini (Chiriquí) se señala que los ganaderos que interpusieron la denuncia, han causado inestabilidad social entre la familia Ngöbe y han destruido producciones agrícolas en detrimento de las familias de los tres indígenas detenidos, aumentando así el cerco de hambre que los afecta.