Residentes de las comunidades centrales de Darién consideran un mito el peligro que, desde afuera, se asocia con la provincia, pues la seguridad es notoria y la presencia de Senafront, permanente.
Narcisa Jaén, administradora del Centro Regional Universitario (CRU) de Darién, en Metetí, y presidenta de la Fundación Sembradores de Esperanza, afirma que si algo de riesgo existe sería a dos días de camino, en la frontera.
Jaén, quien también es periodista, no niega que alguna vez sintieron temor al escuchar tiroteos de presuntos guerrilleros que vivían entre ellos con sus familias, pero eso ya hace muchos años que no se ve.
Las autoridades universitarias coinciden en que el darienita practica una economía de subsistencia, muchos se dedican al sector agropecuario, pero en términos generales en Metetí, Santa Fe, Yaviza y en otros pueblos se ve más bonanza.
Más seguridad
Según el subcomisionado Frank Ábrego, jefe del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), actualmente hay alrededor de 3 mil 700 unidades custodiando los ríos, playas y fronteras de Darién, incluyendo la comarca Guna, especialmente concentradas en las áreas donde se moviliza la mayoría de personas.
“A pesar de ser la provincia con menor población del país, la sensibilidad del área nos obliga a mantener un cuidado más férreo, por lo cual en los últimos años la seguridad ha mejorado en un 100%”, indicó Ábrego.
El oficial afirma que los operativos o retenes se aplican como medida de prevención para evitar trasiego de armas, municiones, explosivos, drogas, madera y el paso de indocumentados, acciones que han dado resultados muy positivos.
Señaló que Senafront combate los grupos de crimen organizado desarrollando diversos programas de ayuda social en beneficio de residentes necesitados de la zona, de forma coordinada con autoridades del Mides y del Minsa.
Esta seguridad, señala el jefe de Senafront se ha logrado mediante un trabajo arduo de sacrificio de las unidades que sacrifican a sus familias e hijos para vigilar.