- 11 años se cumplieron este 2014 desde que la Chiriqui Land Company se fue de tierras panameñas.
Mientras la empresa internacional Chiquita Brand sostiene conversaciones con productores y autoridades gubernamentales para su posible regreso a la zona, los habitantes del distrito de Barú siguen esperando pacientemente que se reduzca el desempleo y la pobreza que sufren desde que la actividad bananera se paralizó al retirarse la Chiriqui Land Company en 2003.
Se estima que desde entonces, el 15% de su población emigró hacia otros puntos del país buscando una oportunidad de empleo, mientras que el resto sigue sobreviviendo con limitaciones en las antiguas fincas bananeras.
Y es que la merma del cultivo del plátano a gran escala dejó a muchos sin sustento y ello trajo consigo problemas económicos y sociales que han sido difíciles de superar.
“La realidad en el distrito de Barú es obvia, el desempleo, la falta de oportunidades y la migración de la población se percibe, aunque el panorama ha cambiado un poco con algunos proyectos que se están desarrollando y que generan empleos temporales”, afirma la presidenta de la Cámara de Comercio de Puerto Armuelles, Aíra Sánchez.
Ella califica la situación como “regular”, reconociendo que la actividad económica del distrito se sustenta actualmente por la producción de palma de aceite y el procesamiento del corozo, algo de producción de plátanos, la actividad comercial en pequeña escala -como el turismo- y labores de subsistencia como la pesca y otras.
Sin embargo, el costo de vida promedio es de unos $300 mensuales, cifra que cantidad de familias no logran obtener, afirma Sánchez.
Proyectos a medias
Pese a esta situación, según la Cámara de Comercio, la ampliación de la carretera Paso Canoas - Puerto Armuelles ha generado puestos de trabajos, que permite que haya cierta inyección económica en el distrito, aunque son conscientes de que esta condición se extenderá solo hasta que concluya la obra, lo que no es una solución al problema laboral.
También se está invirtiendo en turismo con la construcción de pequeños hostales en el área de playa en Limones, pero ello genera pocas plazas de empleo.
Por otra parte, las expectativas por la creación de la Zona Franca del Barú desaparecieron porque, después de 13 años de promulgada la ley, la obra quedó reducida a las funciones administrativas de una junta directiva que no ha despegado por la falta de presupuesto para construir las estructuras que atraerían la inversión internacional a la región.
Aira Sánchez sostiene que uno de los pilares fundamentales para que esta ley logre sus objetivos es adecuar el antiguo muelle fiscal en un puerto multimodal para el calado de grandes barcos y que luego se pueda transportar la mercancía entre el canal seco de Chiriquí y Bocas del Toro.
Hay esperanzas
El alcalde Franklin Valdés afirma que, a pesar de estar golpeado económicamente por el desempleo, las actividades como el cultivo de palma de aceite y procesamiento del corozo han permitido tener alternativas a los baruenses.
Valdés asegura que el futuro de esta zona está en las manos del presidente de la República, Juan Carlos Varela, para que propicie las condiciones que permita que la empresa Chiquita se pueda instalar nuevamente en las fincas bananeras.
Asimismo destaca la importancia de la construcción de la carretera de PTP a Los Limones y áreas marginadas como Progreso, Corozo, Balsa, Palmito Nuevo, La Vaquita, Cañazas, y de asfaltar las calles de las fincas bananeras.
Añadió que si se logra activar la zona franca, el muelle multimodal, las carreteras y el establecimiento de Chiquita, se podrá lograr que Barú tenga, a mediano plazo, avances económicos significativos que lleguen a las zonas más golpeadas por el desempleo.