Esa fue su casa por mucho tiempo, desde que lo trasladaron de una "casa hogar" ubicada en la capital de Panamá, después que un tío lo abandonó en la terminal del transporte de Albrook y dos policías lo encontraran hace más de cinco meses.
Ahora estaba dispuesto a dejar ese pasado atrás, ya que el Ministerio de Desarrollo Social hizo la gestiones para localizar a su familia en la Comarca Ngöbe Buglé (Chiriquí), algo que soñaba hace mucho tiempo. La desdicha de Melvin quizás inicia desde su nacimiento, teniendo por padre a un hombre poco responsable que debía encargarse de dos mujeres (hermanas) que tenía como concubinas y más de cinco hijos, que tuvieron que sobrevivir prácticamente como pudieron.
Una de las dos madres (biológica) decidió irse con otro hombre, mientras que la otra falleció, teniendo entonces la anciana abuela que encargarse de ellos, mientras que poco a poco iban buscando algún rumbo, ante la falta de su padre que había ido a buscar trabajo en otros sectores.
Fue entonces cuando Melvin accedió a viajar hacia la capital con un tío, sin saber que en medio de la gente iba a quedar perdido, hasta que las autoridades lo encontraran y viviera en un orfanato.
Sin embargo, el oscuro panorama cambió para Melvin desde que sus cuidados merecidos como todo niño, estaban siendo respetados, al igual que el derecho a recibir educación, donde cursaba el segundo grado de la escuela y obtenía buenas calificaciones.
El esplendor de su mirada era porque ese día volvería a su casa situada en la comarca ya que el equipo del MIDES, que se encarga de la custodia de los niños en estado de abandono, así lo había dispuesto. Con información del niño y algunas investigaciones se había llegado a la conclusión que era posible encontrar a su familia.
Tereso no dio muy buenas noticias, indicando que el padre de Melvin no era seguro que se encontrara en la casa y la abuela se dedicaba a pedir limosnas algunos días en el pueblo.
Melvin, quien dice tener ocho años, decidió seguir optimista en ver alguno de sus familiares, sin embargo, la tristeza empezaba a penetrar su mente.
Con algunas lágrimas, Melvin, que según su prima que ahora se encargará de él debe tener más de 10 años, aceptó quedarse en la casa, siempre y cuando pueda visitar a su abuela y a su padre de vez en cuando, porque sabe que viven como a 20 minutos de allí.
Muchos niños llegaron a la casa a observar al recién llegado, con el cual seguramente ocuparán la inmensa sábana que queda en frente de la casa, donde juegan algunos deportes, cuando no están en la escuela.
Los ojos de Melvin, quien será integrado en la escuela del lugar, nuevamente volvieron a brillar, porque aunque no se encontró con lo que esperaba, se pudo quedar en su tierra, al lado de personas que lo ayudarán. El día había llegado, aunque no se tenía 100% confirmada la presencia de la familia de Melvin en la comarca, el viaje se hizo con mucho optimismo con Zulima Fernández, una trabajadora social y el conductor del vehículo pick up 4x4 que se dispuso por parte de la Gobernación de para el traslado del niño.
Fernández explicó que se busca restituir el derecho de los niños y niñas que se encuentran en estos momentos en instituciones de protección, ya sea por cuestiones de abuso, maltrato o abandono, para garantizar el derecho a la convivencia familiar que dice que todos los niños deben convivir en una familia.
El hogar donde ahora vivirá Melvin, junto a su prima, será objeto de seguimiento temporal por parte de las autoridades, para conocer el mejoramiento del niño con el respeto de todos los derechos que como menor se merece, de lo contrario el MIDES tendrá la potestad de recuperarlo, solicitar a un juzgado la inhabilitación de sus padres, para que entre a la lista de elegibles para adopción.