A un año y medio de la más grande inundación que azotó a los pueblos de la costa abajo de Colón, aún quedan los recuerdos de esos momentos tristes, cuando la crecida del río se llevó las viviendas, animales y la producción agrícola.
El hecho que ocurrió en noviembre de 2002, dejó malos momentos a los pobladores de las comunidades afectadas a orillas del río Miguel de la Borda, pero al mismo tiempo, ha permitido que se tomen las precauciones para no volver a experimentar un momento de dolor.
Los habitantes de las comunidades del distrito de Guásimo han aplicado un nuevo modelo de construcción de sus viviendas sobre columnas, con una altura de hasta 10 pies que sirven de soporte a la estructura de madera.
Gilma Villarreta, quien toda su vida ha vivido en Guásimo, comentó que gracias al sacerdote del área, que hizo las diligencias, lograron conseguir el material para levantar sus casas.
Doña Gilma, que tiene un buen sentido de humor, dijo que los pobladores buscan la madera en áreas cercanas al pueblo y ellos mismos empiezan a medir y construirlas, lo que hace menos costosa la inversión.
Con su altura y rodeada de plantas ornamentales y flores, las nuevas casas de madera en Guásimo, son frescas y resistentes y son diseñadas por sus propios habitantes.
Pero en Guásimo hay otros problemas que inquietan a sus residentes, principalmente la ausencia del agua por las malas condiciones en que se encuentra el acueducto rural.
Por su lejanía, hay dificultades en el área de la salud al encontrarse casi desabastecido el puesto de atención local.Foto Enrique Watts El Panamá América