Poca seguridad existe en el cordón fronterizo entre Panamá y Costa Rica, específicamente en la provincia de Bocas del Toro. Actualmente, en esta región, unas 75 unidades policiales deben vigilar desde la desembocadura del río Sixaola, límite natural entre ambas naciones, subir hasta la boca del río Yorkin y pasar por los límites habitados por la etnia Bri Bri.
Es un hecho que en un día completo de avanzada por tierra, río y montaña, no se puede cubrir toda la ruta.
Vil ataque
La inseguridad en la zona quedó plasmada con la tragedia ocurrida el 2 de marzo en el almacén Jo Center, de Delicias Abajo, corregimiento de Las Tablas, en Bocas del Toro, junto a la frontera. A la 1:30 a.m., Haya Alnsuor Villarreal, de 17 años, fue asesinada de un disparo propinado por uno de los siete sujetos que ingresaron a robar en el negocio de su familia.
Según el padre de la menor, Zaid Alnsuor, quien regresaba de Jordania cuando ocurrió el ataque, los asaltantes apagaron la planta eléctrica del local, lo cual generó sospechas en otro de sus hijos y este salió a ver qué ocurría. Fue entonces cuando el joven notó la presencia de varios hombres y se enfrentó a tiros con ellos.
A los minutos se le agotaron las balas y los pistoleros ingresaron a la parte superior donde vive la familia, disparando varias veces.
Una de las balas del arma, presuntamente un AK 47, penetró la pared exterior, la de la sala y la del cuarto de sus hijas, donde Haya corrió con la peor parte al recibir el impacto y fallecer después en un centro hospitalario de Costa Rica.
Gesto ejemplar
En medio del dolor por esta muerte, la familia jordana-panameña Alssour Villarreal ha ofrecido a las autoridades un lote y materiales para construir puestos de seguridad que permitan custodiar mejor la región.
Zaid dice no desear que su desgracia se repita con nadie en la frontera, sin importar quien sea, por lo que desea hacer esta donación, que ya ha sido emulada por otros dos comerciantes del sector. Uno está cerca a Tiguer Hill y otro en Las Delicias Arriba, donde la población está temerosa pues no es el primer asalto violento que se produce.
En esta apartada región la población es escasa. En la pequeña comunidad de Las Delicias Abajo solo existen, frente a el Jo Center, un Duti Free y dos casas, una a 40 metros y otra a unos 200.
No hay energía eléctrica; las señales telefónicas, de radio y televisión son ticas; incluso, los pocos habitantes del lugar viajan al vecino país en busca de atención médica y muchos niños panameños no saben su himno, sino el de Costa Rica.
Cariño por Panamá
Zaid Alnsour, jordano de 57 años, llegó hace 30 años. Apenas pisó territorio nacional viajó en barco a Bocas del Toro, con tan solo $36 en su bolsillo. Unos paisanos le dieron bonos para retirar mercancía y así empezó a vender en casas a orillas del mar, cerca a Chiriquí Grande, Almirante y a las islas Colón, Carenero, Bastimentos y San Cristóbal. Al poco tiempo se compró un pequeño bote de madera y contrató un guía. Recuerda que “cuando no había para la comida, un coco era el alimento que solucionaba”.
Cuando ya tenía un año de estar viajando compró un motor fuera de borda con el que podía llegar a Bahía Azul, Cusapín, Bahía Honda, Punta Alegre y otros. En sus recorridos por Chiriquí conoció a Mary Villarreal, su actual su esposa y quien le dio seis hijos.
La familia hoy llora la muerte de Haya, pero de sean mejorar la seguridad de sus vecinos y amigos panameños que tanto cariño le han brindado.
“Dios me dio un gran dolor, pero también las fuerzas para soportarlo. Me quitó una hija, pero me dejó a otros cinco, y mi esposa y yo tenemos que ser agradecidos”, aseguró Zaid.