Rosa Rodríguez es una mujer que a sus 35 años está viviendo una pesadilla. Desde hace dos años sufre de psoriasis, un mal que poco a poco la ido consumiendo en vida, hasta tal punto que ya no puede caminar. Criada por el desaparecido general Omar Torrijos, cuando tan sólo era una niña, hoy le implora a Martín, su hijo, que la ayude a salir de esta situación, que poco a poco acaba con su vida.
"Martín, yo quiero que me ayudes, tal vez no sabrás lo que yo sufro, pero es mi situación el encontrarme en una silla sin poder hacer nada", exclamó "Rosita", como es conocida por muchos en la provincia de Coclé.
Esta humilde mujer padece de psoriasis, enfermedad que produce lesiones escamosas sobre la piel. Su situación es muy crítica. Todo su cuerpo está cubierto por escamas que han cambiado el color de su piel.
La parte más afectada de su cuerpo son sus piernas, las cuales no puede utilizar para caminar, ya que están totalmente laceradas, con una coloración entre blanquecina y roja. Si en el día vive este calvario, en la noche, a la hora de dormir es peor, ya que como sus piernas están muy afectadas, no las puede estirar, y las mantiene flexionadas.
Sufre de mucho dolor, según Vilma Itzel Ruiz, sobrina del esposo de la afectada. "Sus piernas están peladas, no las puede estirar, duerme como si fuera un bebé con sus piernas dobladas", detalló Vilma. Rosita depende directamente de los familiares de su esposo, quienes a pesar de no ser sus parientes directos, se han preocupado de ayudarlos en medio de su pobreza.
"Sólo la sacamos para bañarla y le lavamos los pies con jabón", indicó Vilma. Narró que a Rosita la han llevado a varios médicos, quienes le han recetados los remedios para controlar la enfermedad, sin embargo, al agotarse los medicamentos, vuelve a recaer porque no cuentan con el recurso suficiente para continuar el tratamiento.
"Los médicos sólo me cortan la enfermedad por un tiempo, pero después nuevamente me enfermo. Ellos no me solucionan mi problema", dijo Rosita. Al percatarse de que no ha tenido mejoría, los familiares han recurrido a los famosos curanderos, en busca de una solución a este problema.
"Hemos ido a Guararé, a La Mata de Santiago y hasta Chitré, donde un señor nos dice que nos cobra B/.600.00 por curarla, pero de dónde, si no tenemos ese dinero", indicó Rosita. Agregó que piensa que la enfermedad que la está haciendo sufrir hoy día es producto de una relación que tuvo hace muchos años.
Rosa vive con su esposo en una de las viviendas del proyecto habitacional que lograron construir el legislador de Aguadulce, en conjunto con el representante del corregimiento de El Roble, hace más de dos años, para personas de escasos recursos, conocida como "Viso Noriel" o "El Cerro".
Pero esta vivienda aún no está terminada, ya que en el área de la sala, donde la mayoría del tiempo permanece "Rosita", cuenta con piso de tierra, un área no apropiada por su enfermedad. No cuentan con agua potable y para ello tienen que pedirle a una vecina que sí tiene el vital líquido.
"A mí me da lástima con mi señor y su familia, porque en las condiciones en que se encuentra están pasando trabajo conmigo. Si yo me pudiera levantar de aquí la cosa cambiaría", dijo con voz temblorosa y lágrimas en sus ojos. Al ver su estado, Rosita llora desconsolada y pide a gritos que la ayuden. Sólo guardan en su memoria todo el apoyo que le brindó en vida el general Omar Torrijos cuando tan sólo tenía 10 años de edad, en su comunidad, Coclesito.
Dijo que la consideró como una hija, y aunque no la reconoció, se mantenía pendiente de ella, hasta el día de su muerte, en aquel trágico accidente. "El me quiso mucho, me daba plata y ropa y si me viera en este estado sé que me ayudaría", expresó sin dejar de llorar. "Yo fui a su entierro, lo acompañé hasta lo último, lo quise mucho", expresó Rosita.
Lo único que pide en esta vida es ver al hijo del General, a Martín Torrijos, para pedirle que le ayude a salir de esta pesadilla.