El cónyuge de la joven de 19 años, Dayanara Prado, jamás pensó que su pareja cumpliera su palabra de prenderse fuego si él la volvía a maltratar física o verbalmente.
Pero lo hizo, el pasado 20 de septiembre a las 7:00 de la mañana, los residentes de la calle novena final de Nuevo Arraiján, quedaron estupefactos al ver salir a Dayanara de su vivienda convertida en una “antorcha humana” y tras de ella, su compañero sentimental con una toalla húmeda tratando de sofocarle las llamas.
Esa decisión, que aún sigue siendo un misterio para todos, truncaron los sueños de esta joven, cuyo fallecimiento producto de las severas quemaduras que recibió, causaron consternación en esa comunidad.
Una de las vecinas recordó los gritos de desesperación y angustia de los vecinos de Dayanara, señalando con tristeza la escena desgarradora cuando la joven salió corriendo de la casa en llamas.
La joven convivía alquilada en una residencia cómoda, espaciosa junto a su pareja, localizada casi al final de calle novena.
“Todo ocurrió tan rápido, tratamos de llevarla al hospital, salimos a buscar un taxi para trasladarla”, recordó preocupada.
Según la fuente, al regresar con el transporte selectivo, los bomberos ya se encontraban en el lugar tras llegar rápidamente en 10 minutos. También su compañero sufrió leves quemaduras en las manos por tratar de sofocar las llamas.
La testigo, temerosa por las repercusiones que podrían acarrearle, se atrevió quizás por su instinto de mujer a confesarnos que la pareja discutía mucho, “siempre terminaban en conflicto, la joven era víctima de maltrato físico verbal”.
“El la maltrataba, todos lo comentaban por el barrio. La joven amenazó con incendiarse para que la dejara tranquila, se roció con gasolina, prendió un fósforo hasta convertirse en una antorcha humana”, recuerda con nostalgia.
La fuente cuenta la traumática historia. La joven salió corriendo de la casa a buscar ayuda y gritaba desesperada por las quemaduras de primero y segundo grado.
Poco tiempo después la joven fue trasladada del hospital Nicolás A. Solano, al Santo Tomás.
En el nosocomio fue internada en la sala de quemados después de ser intervenida quirúrgicamente para hacerles injertos en la piel, sacar parte sana del glúteo y muslo, pero no resistió y falleció de un espasmo respiratorio.
Según la abuela de Dayanara, su hija le contó que la nieta había sufrido un accidente y que tenía quemado casi todo su cuerpo, siendo hospitalizada en el Hospital Santo Tomás donde falleció después de varios días de estar internada bajo observación médica.
Añadió que el pasado lunes 13, Dayanara cumpliría 20 años de edad, y aseguró que su nieta sufrió las quemaduras al tratar de encender un fogón de cocinar.
No obstante, indicó que su nieta padecía anemia falciforme y era maltratada por su pareja, pero todo ha quedado en un misterio, la joven tenía dos empleos.
Otra fuente que prefirió mantenerse en el anonimato confesó que la joven antes de fallecer, en un acto de confesión exclamó, aún recluida en el hospital, que su pareja no era culpable de lo sucedido.