Provincias

Museos chiricanos en peligro

El INAC contratará especialistas extranjeros, para la restauración de estas edificaciones.


CHIRIQUÍ. La identidad cultural chiricana, que reposa bajo vetustas residencias convertidas en museos, está en peligro.
La falta de inversión ha causado un deterioro progresivo de estas fachadas antiguas, que representan el valor del Chiriquí de ayer.
El doctor en Historia Mario Molina, creador del Museo de Historia y Arte José Domingo De Obaldía, ubicado en el Casco Antiguo de la ciudad de David, al igual que el Museo Histórico Julio Gómez Ruiz en el corregimiento de San Pablo, dijo que es evidente el deterioro físico y museográfico de estos tesoros culturales.
El Museo José Domingo De Obaldía (JDO), era uno de los mejores de Panamá. En los últimos años, ha tenido problemas en su balcón, al punto que las entidades de seguridad ordenaron el levantamiento del techo de tejas que tiene al frente, porque amenaza con desplomarse.
Precisamente en ese lugar, no sólo la arqueología ha encontrado un hogar, los murciélagos llegaron para quedarse como históricos huéspedes.
Molina explicó que la poca restauración de las piezas existentes y la falta de introducción de nuevas, evidencian el descuido a través de los años.
La realidad es que ambos museos requieren una pronta restauración de los inmuebles y sus edificaciones.
"La gente ha ido perdiendo la confianza en las instituciones gubernamentales, ya que las autoridades pertinentes no le prestan la debida atención a los museos, que son el arma material sublime de los pueblos", dijo.
En el caso del Museo San Pablo, precisamente la falta de inversión para restaurarlo, provocó la caída del lugar donde se hacían las actividades culturales; al igual que su cocina, que amerita una urgente restauración, porque podría correr la misma suerte.
Aunque hubo un inventario que hizo el Instituto Nacional de Cultura en el Museo JDO y descartaron la pérdida de piezas, Molina afirmó que faltan piezas de platería de arte religioso colonial, al igual que el famoso tintero en mármol del ex presidente de la República, José Domingo De Obaldía.
En tanto, la casa de José Lorenzo Gallego Estribí fue otra de las obras restauradas por Molina, donde se ubicó una biblioteca especializada en humanidades. La Fundación Cultural Gallego ha tratado de darle mantenimiento.
Ante esta realidad, los expertos en historia y cultura consideran que el patrimonio histórico de Chiriquí, no tiene en estos momentos una buena evaluación, porque requiere que el INAC le asigne a Chiriquí partidas de inversión.
Por su parte, José Montenegro, director Regional del INAC en Chiriquí, reconoció que la presencia de grupos indígenas hace muchos años dejó huellas imborrables, porque aún se siguen encontrando hallazgos enterrados.
Pero admitió que, actualmente, los sitios históricos pasan por momentos difíciles, pues están en la búsqueda de fondos en donaciones para las restauraciones, porque el presupuesto no alcanza.
Manifestó que han procedido a quitar las tejas del balcón de la casa que era de José De Obaldía, y se requiere hacer una reparación total de la infraestructura, que debe incluir la cerca perimetral.
Se trata de una inversión sumamente alta, porque fueron edificados con materiales que no se usan en la actualidad.
También se comienza a perder el Casco Viejo de la provincia, como fue el Barrio Bolívar, donde las residencias antiguas empiezan a desplomarse por la edad y las inclemencias del tiempo.
La pintora y restauradora, Diana Brugiati, manifestó que los valores culturales chiricanos están firmes, pero la débil educación cultural que se enseña en las escuelas y colegios, ha limitado este desarrollo.
Hay grupos culturales que se han levantado para el rescate de estos valores y, en consecuencia, se han conformado muchos museos privados para continuar esa historia de un pueblo que pasó, pero dejó una herencia a su generación.
La historia de la Guerra de Coto, que cobró la vida de muchos chiricanos valientes que salieron a defender la tierra que el Coloso del Norte terminó entregando a los vecinos costarricenses, está contenida en el nuevo museo La Casona, junto a aquellas armas que se utilizaron en el combate.
Algunas personas de la región coinciden en que las autoridades deben rescatar nuestra valiosa historia.
Los turistas siguen llegando a Chiriquí y muestran su interés por visitar estos sitios culturales, a fin de conocer la identidad del pueblo que ahora es su segunda patria.
La mayor parte del tiempo llegan en grupo y toman fotografías.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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