Hoy se cumplen 480 años de fundación de la ciudad más antigua del litoral pacífico en el continente americano, Natá. En medio de esta celebración tan memorable, algunos natariegos han exaltado el gran valor que tiene esta ciudad como también su importancia y necesidades.
De acuerdo con algunos documentos que se encuentran en la biblioteca pública de la comunidad, escritos por historiadores panameños, la ciudad de Natá o Natá Prehispánica, fue fundada un 20 de mayo de 1522 por Pedrarias Dávila, el mismo que fundara la ciudad de Panamá en 1519. Sin embargo, el conquistador y colonizador de estas tierras fue Gaspar de Espinoza, entre los años 1515 y 1522.
En su visita a esta tierra, habitada por indígenas en un principio, Espinoza describió a Natá como "una tierra muy llana y de bogas; tiene tres ríos grandes y muy ricas riberas, abundante pesquería y gran cantidad de indios en todo el bastimento". "Hay en ellas venados en gran cantidad, como ánsares, pavos, tórtolas y palomas; tiene las mejores salinas que se han visto".
También manifestaba que en Natá, "hay mucha ropa de algodón, su gente es de mucha más razón y más limpia que ninguna otra que se haya visto en todo lo descubierto; es provincia pequeña, de poca tierra, aunque es la más fértil y abundante que se ha visto".
Según Martín Alpidez, en su artículo escrito en 1972: "Don Pedro Arias, El Conquistador Infortunado", enfatiza que este personaje fundó la ciudad, no sólo con el propósito militar para facilitar el dominio español en la parte occidental del Istmo, y tratar de someter al valeroso indio Urracá, sino que también lo hizo con fines coloniales y con la idea "de implantar el espíritu de los españoles con sus leyes, idioma, religión, tradiciones y costumbres".
Para mantener el dominio sobre los indios y para conservar la cultura hispana y propagar la fe católica, Carlos V, Rey de España en la segunda parte del siglo XVI, escogió 100 caballeros entre las familias más distinguidas de España y los mandó, junto a sus familiares a Natá.
Por esta razón, y con el pasar del tiempo, esta ciudad recibió el nombre característico de "Natá de los Caballeros", y entre los años 1520 y 1820, se convirtió en la sede principal del gobierno español.
Una de las grandes obras construidas por los colonizadores en el Istmo de Panamá, es la Basílica Menor, Santiago Apóstol, símbolo que distingue a esta ciudad con las del resto del país.
Esta iglesia que fue construida en el último tercio del siglo XVII y XVIII, según los historiadores, fue considerado como el templo más rico del Istmo y de América Hispana, pero por los constantes saqueos, no quedan rastros de la gran riqueza que poseía en alhajas de oro, plata, con incrustaciones de piedras preciosas como diamantes, amatistas y perlas.
La Basílica Santiago Apóstol, conocida como la Iglesia de Natá de los Caballeros, fue declarada Monumento Nacional, de acuerdo con la Ley 68 de 1941.
Angel María Quezada, es un anciano de 79 años de edad, quien añora el "Natá de ayer", ya que en la época de su juventud vio a una comunidad trabajadora, dedicada a la agricultura. Aunque no se cultivaban productos en grandes entidades, cosechaban arroz, maíz, frijoles y otros productos para la subsistencia, por lo "que la vida no era tan difícil en aquel tiempo como lo es ahora", dijo.
También, "si una persona veía a su vecino fregao, le daba la mano en lo que necesitaba, sin pedir nada a cambio", pero es lamentable que esta costumbre se fuera perdiendo, porque ahora para poder pedir un favor, se tiene que pagar, expresó.
Quezada, quien es abuelo de Pedro Barrios, representante del corregimiento de Huaca de Quijo, dijo que una de las cosas que le gustaría ver nuevamente en su comunidad es la unidad entre los jóvenes, de manera que no se vieran tantas riñas y peleas, porque este es el principal dolor de cabeza que tienen algunos padres de familia, residentes en el área.
Para el presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Aguadulce y Natá, Omar De León, con el pasar de los años esta ciudad ha sido beneficiada con mejoras en la actividad económica. Es por esto, que los productores de tomate, cebolla, frutas tropicales y otros rubros deben seguir recibiendo el apoyo del gobierno central, a través de los proyectos de fortalecimientos de los sistemas de riego que pueden garantizar las fuentes de agua para los cultivos, lo cual es sumamente importante.
No obstante, enfatizó que también es importante que a estos productores se les ayude a comercializar sus productos, de manera que puedan recibir una retribución justa por el esfuerzo que realizan. "Nosotros tenemos que decir que el balance económico de Natá es positivo y esperamos que la comunidad siga motivada, siga luchando y esforzándose para conseguir sus mejores días", indicó De León.
A pesar de sus 480 años, la ciudad de Natá, confronta diversas necesidades, por lo que sus moradores esperan que las autoridades competentes las resuelvan lo más pronto posible. Necesidades como la reparación de calles, la construcción de un sistema de alcantarillado y la construcción de acueductos que suministre el vital líquido a toda la comunidad. Además, los lugareños esperan la construcción de la nueva policlínica de la Caja de Seguro Social (CSS), obra que además de mejorar el crecimiento de la ciudad, generará nuevos empleos en la región.
Algunos moradores han manifestado que Natá ha sido olvidada por las autoridades, sin embargo, hay quienes con mente optimista ven y creen en el futuro de esta ciudad, que a pesar de ser una ciudad histórica, no se ha quedado viviendo en el pasado.
Natá: 480 años de aporte al desarrollo
La basílica Santiago Apóstol, mejor conocida como iglesia de Natá, según los historiadores fue considerado como el templo más rico del Istmo y de América Hispana, pero por los constantes saqueos, no quedan rastros de la gran riqueza que poseía en alhajas de oro, plata e incrustaciones de piedras preciosas.