DARIÉN. Bill Tobar, un humilde pescador de Darién, se levantó como todos los días con ánimos y la esperanza de que su situación económica, y la de otros miembros de su comunidad mejore.
Su anhelo y el de los indígenas del sector de Acapulco estaba por iniciar. Se despertó aquel sábado un poco más temprano para terminar de arreglar la casa donde se instalaría la nevera solar que conservaría fresca la pesca de la noche anterior.
Acapulco es una comunidad compuesta por 60 personas. Carece de los servicios básicos, como electricidad, y no escapan al problema del alto costo del combustible, porque muchas veces tienen que usar plantas eléctricas para tratar que la pesca no se pierda tan rápido.
Tobar explica que la comunidad ya ha perdido un aproximado de mil libras de pescado y lo que les queda es una deuda por combustible, haciendo aún más difícil la manutención del hogar.
Los ocho jefes de familia de esta comunidad, salen a pescar en la tarde para obtener hasta 100 libras de corvina, mero, bagre, corbinata, sargento y pollerita, para venderlas a precios que oscilan entre 50 y 80 centésimos por libra.
Muchos moradores de la comunidad se dedican a la agricultura, pero debido a los grandes costos de la gasolina y la merma en las ganancias, están cambiando su actividad económica a la pesca.
El poblado, que no tiene servicio eléctrico y está ubicado a 15 minutos de La Palma, es una de las dos comunidades beneficiadas con este proyecto ejecutado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), con fondos no reembolsables de la Alianza en Energía y Ambiente con Centroamérica (AEA)y gobierno de Finlandia.
Con este proyecto, que tiene un costo de 35 mil balboas, se espera brindar al pescador artesanal de las comunidades de La Palmita y Acapulco, una herramienta que les permita mejorar la venta y comercialización del producto obtenido del mar y que a su vez, le ayude a mejorar su calidad de vida.
Lilian Suárez, coordinadora de los proyectos de AEA en Panamá, manifestó que con la implementación de estas neveras solares, se espera ayudar a estas comunidades a mejorar la realización de su principal actividad económica, a través de una mejor comercialización y almacenamiento del producto antes de su venta.
Expresó que este es el primer proyecto de neveras solares, implementado por la ANAM en coordinación con AEA y que se espera que las comunidades conozcan otro tipo de alternativa energética, que ayude a mejorar su calidad de vida.
La comunidad está comprometida a cuidar este sistema de nevera solar, para ello deben abrir una cuenta de ahorros, para poder cubrir los futuros gastos del sistema a medida que la vida útil se agote.
Las baterías tiene un promedio de vida de cinco años, y es por ello, que estos pescadores tendrán que destinar una cantidad de dinero producto de la actividad, para tener los fondos necesarios para cuando haya que comprar una nueva.
Se espera que este proyecto sea el inicio de un modelo sostenible de consumo energético.
Nevera solar mejorar calidad de vida de pescadores indgenas
Este proyecto permitir a muchas comunidades tener otra alternativa energ'e9tica.