Cada día son más los niños que se dedican a buscar el sustento de su hogar desde muy temprana edad.
La avenida 17 de Abril en Changuinola, es el punto específico donde laboran los niños, y es común escuchar las voces de esperanza que dicen: "Señor, limpio zapatos a diez centavos".
Las actividades que estos menores realizan son muchas, algunos son vistos pidiendo dinero en las esquinas, otros se dedican a la buhonería, venta de periódicos, lotería o cargan los paquetes a las personas que salen de los supermercados.
Lo cierto es que han asumido un papel que no les corresponde, como es trabajar y privarse de actividades propias de su edad.
Podemos encontrar niños de diversas edades, pero ninguno alcanza su mayoría, y al conversar con algunos indicaron que la única meta que tienen es recorrer las calles en busca de una moneda para poder apoyar a sus padres en los gastos diarios.
Oldemar Abrego es un niño de 11 años residente en finca Las 30. Indicó que se dedica a limpiar zapatos. Aún se le podía ver con sueño al salir de su hogar para abordar un bus que lo llevaría a la avenida central a iniciar su faena diaria.
Dejando atrás su infancia junto a los ratos de juego a los cuales ha tenido que renunciar, es consciente que si no lo hace no podrá tener ropa para ir a clases.
Mientras iba en el bus, aprovechaba para recostarse y dormir un poquito más, ya que la noche se le hizo corta, y aun tenía sueño.
Abrego dijo que sale todos los días a la calle a lustrar zapatos, y diariamente se gana tres dólares cuando le pone empeño, o cuando el día está bueno, porque hasta el tiempo es propicio para una buena entrada.
Pedro Quintero tiene 10 años, todos los días viaja 40 kilómetros desde la comunidad de Las Tablas, para dedicarse a limpiar zapatos, pero hay días malos por la intensa competencia.
Al conversar con él alegó que no había ganado nada, y ni siquiera tenía para el pasaje de regreso.
Al acercarse a las personas con la carita triste les decía: "Señor, limpio a 10 centavos".
La competencia era grande, pues no era el único niño que limpiaba zapatos en el área.
Quintero manifestó que cuando eran las cuatro de la tarde un señor por caridad lo llamó y le regaló 25 centavos, luego le limpió los zapatos a unas jóvenes, y sólo logró obtener 70 centavos que no le alcanzaban ni para el pasaje, pero al conversar con el secretario de uno de los buses, aceptó llevarlo hasta su casa por 50 centavos.
El niño manifestó que no tuvo un buen día, pero que tenía la esperanza de que el siguiente fuese mejor.
La dura situación económica ha llevado a muchos niños a trabajar.
Estos menores son el apoyo en algunos casos para sus madres, cuando son solteras o cuando sus padres, tienen un cuadro numeroso de hijos y lo que ganan no les alcanza.
Algunos niños trabajan para mantener el hogar, obligados por sus padres quienes no asumen su responsabilidad.