Audino Rodríguez se siente feliz, porque ahora obtiene mejores notas en la escuela. Con mucho esfuerzo cursa el sexto grado de educación premedia y su sueño es llegar a ser un maestro.
El pequeño Audino todos los días llega al centro educativo de Hato July. Allí tiene la oportunidad de hacer sus tareas y afianzarse en matemáticas, que es la materia que más le gusta.
En compañía de unos 20 estudiantes de educación primaria, Audino se instruye, para mejorar su desempeño escolar.
En horas de la tarde regresa a su casa, después de almorzar en el centro y jugar con otros compañeros de la escuela.
A través de los centros educativos comunitarios los niños de la etnia Ngöbe han logrado superarse en sus estudios.
Muchos han aprendido a leer y a escribir en muy corto tiempo.
Los niños que participan en los centros de tutorías en horas de la tarde, además de estudiar sus ejercicios, también realizan todas las tareas.
Emiliano Jiménez López, coordinador de Proyectos de Casa Esperanza, explicó que estos niños han logrado un seguimiento escolar, recreación y talleres en desarrollo personal y social.
"Este es un programa que ha contribuido a mejorar el rendimiento académico de los estudiantes, porque realmente en las escuelas primarias de la comarca se presentan muchas limitantes y este centro llegó a ofrecer una alternativa para mejorar su rendimiento escolar", dijo.
La falta de recursos económicos y el mal estado de los caminos de penetración para llegar a la escuela, son los principales obstáculos, que impiden que muchos niños puedan alcanzar su sueño de ser unos profesionales.
Por esta razón, Casa Esperanza construyó 27 centros educativos y dos escuelas primarias aceleradas en la comarca.
Estos centros estás distribuidos a lo largo de los distritos de Muná y Besikó y cada uno atiende cerca de 25 a 35 niños.
Hay centros educativos que están financiados por empresas internacionales que brindan asistencia técnica y financiera para sostener el programa.
Por otro lado, las escuelas aceleradas permiten a los estudiantes culminar sus estudios primarios de forma rápida, para luego incorporarse al séptimo grado.
No sólo se les proporciona asistencia educativa, también se fortalece su estado nutricional.
Niños obtienen mejores notas
Cien estudiantes culminaron sus estudios primarios, gracias al apoyo que reciben en los centros educativos.