Cartuchos plásticos, sacos o cualquier otro tipo de bolsa sirve para la tarea. Algunos niños, incluso permanecen quietos a la espera de que las personas arrojen al suelo el envase de aluminio.
Una lata en la calle es incluso disputada por varios de los niños, aunque la competencia es también con los adultos que se dedican a lo mismo.
Una vez llenada la bolsa, lo que puede tomar varias horas, son llevadas a un punto estratégico en donde son depositadas, para luego de los cuatro días de carnaval llevarlas a algún sitio en donde se compra aluminio y otros metales como bronce. En Capira también hay niños que venden otros artículos.
A Roger, unos emberá le escribieron una carta pidiéndole una pelota de baloncesto, eso, después de haberles traído medicina para la malaria, la fiebre y el resfriado.
Roger seguía conversando amenamente. Al fondo, todo estaba listo. El color de la carne de hamburguesa en la barbacoa anunciaba que podían formar la fila, por lo que el capitán hizo lo propio.
Además de los patrullajes, MarViva participa activamente en la discusión del proyecto de Ley No. 139 que prohíbe el aleteo de tiburones y que fue aprobado en primer debate en diciembre pasado.
Amelie González, abogada de la fundación, aclaró que no se trata de prohibir la pesca de tiburones, sino más bien de "que se aproveche adecuadamente".
Según González, a la fecha hay buen ambiente y ella confía en que pronto los diputados la aprueben, pero mientras tanto conviene saber de qué se trata.
Al año mueren unos 200 millones de tiburones en el mundo, se estima que la mitad de éstos son por la práctica del aleteo que consiste en "cortar las aletas del cuerpo del tiburón y botarlos los cuerpos o vástagos de los mismos al mar sin aprovecharlos".